Genaro García Luna afirma que hoy se pagan las consecuencias, y que revertir esto llevará tiempo y dinero
El secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, admitió que ahora se están pagando, en forma de corrupción y violencia, las consecuencias del abandono de las agrupaciones policiacas.
El funcionario afirmó que revertir ese deterioro histórico está resultando muy costoso. “Lo sabíamos y lo señalamos. No podía ser de otra manera”, señaló.
No obstante, en la inauguración del Centro de Mando de la Policía Federal, el titular de la SSP asumió un discurso de avance frente al narcotráfico. “Si históricamente la delincuencia se organizaba al tiempo que las policías se abandonaban, hoy la tendencia es inversa: mientras las organizaciones criminales se desgastan diariamente en sus pugnas internas y en su intento de desafío al Estado, las capacidades del gobierno se incrementan de forma sistemática. Esta tendencia no la va a revertir ninguna acción criminal”, festinó.
El funcionario atribuyó el problema al descuido histórico y estructural heredado, y explicó que contrario a lo que ocurre en naciones con estrategias de seguridad exitosas, donde los mejores son reclutados en las corporaciones policíacas, aquí se demeritó este servicio crucial, hasta generar repulsión por sus funciones.
Durante décadas, dijo García Luna, se acumuló el deterioro de la autoridad, vinculado con abuso, corrupción y prepotencia.
El secretario consideró que ahora muchos dudan de que se esté impulsando un cambio de fondo. Pero alegó que la transformación va en serio, al grado que el siguiente paso será promover un servicio civil de carrera policial en todo el país, con lineamientos claros que normarán el ingreso, permanencia, desarrollo y retiro de sus elementos, con definiciones de alcance nacional relativas a jerarquías, funciones, responsabilidades, perfiles y currículas para todas las policías del país.
E, irónico, reviró a los críticos de la estrategia de seguridad: “A quienes piden mayor velocidad en el cambio, sólo resta solicitarles un poco de la paciencia y de la tolerancia que se tuvo durante décadas frente al crecimiento del delito y al abandono de las policías.”
“Aceptemos la realidad”, continuó García Luna, “nos acostumbramos a vivir el contrasentido de tratar con desprecio una función básica de gobierno, demeritándola y descuidándola”.
Dijo que esa costumbre se convirtió en inercia. “Hoy estamos pagando el costo en términos de corrupción y de violencia”, sostuvo.
Y volvió a rebatir a los opositores de los operativos: “A quienes consideran la posibilidad de que el Estado mexicano pierda esta batalla, les decimos que era fácilmente predecible que habría despliegues de violencia extrema, con un alto impacto mediático, para amedrentar a las comunidades e intentar obligar al repliegue de las fuerzas federales.”
“Nunca emprendimos la batalla desde una posición ingenua, ni hubo errores en el cálculo estratégico”, remató.
“Si alguien llegó a suponer que el gobierno del presidente Calderón iba a abandonar al país a los designios de un puñado de criminales, se equivoca”, afirmó el funcionario.
Aseguró que los golpes a la logística criminal serán “sistemáticos y permanentes”, al igual que el bloqueo a sus ingreso, “el asedio” a sus estructuras y el desmantelamiento a sus redes de protección.




