Negociar el condón con el cliente puede sonar imposible, pero trabajadoras sexuales en América Latina y el Caribe lo han logrado
Negociar el condón con el cliente puede sonar imposible, pero trabajadoras sexuales en América Latina y el Caribe lo han logrado. Con ello participan en el combate a la epidemia del VIH/Sida; lo hacen combinando prevención con derechos humanos que se enseñan entre ellas mismas.
Samantha es guatemalteca, tiene 29 años y desde hace diez es una trabajadora sexual. Antes no sabía ni cómo usar un condón, pero ahora se niega a trabajar sin uno.
“Con condón; si no quieren ¡ni modo, que se vayan! Tengo que proteger a mi familia, a mis hijas, y no puedo correr el riesgo de contraer VIH”, dice tajante.
Viajó de su país a la XVII Conferencia Internacional sobre Sida, se está hospedando en la Zona Rosa, y comparte con Excélsior cómo le han hecho las trabajadoras sexuales en Guatemala para hacer entender a su cliente que el uso del condón los protege a ambos.
“Con mucho empoderamiento, mucha fuerza de voluntad y aprendiendo muchas técnicas y prácticas sexuales protegidas”, explica.
—¿Cómo negociar el condón?, se le pregunta
—Hay muchas estrategias. Antes ni imaginarse eso; el cliente se iba. Ahora hay técnicas, el condón se puede poner con la boca, con los labios, con la lengua, es una forma que erotiza al cliente y hace que lo vuelva a buscar, y además se da cuenta que es la mejor forma de protegerse”, responde.
Como Samantha, en América Latina y el Caribe un grupo de mujeres trabajadoras sexuales se han organizado para combatir desde su trinchera la epidemia y han tenido buenos resultados, aunque en muchos países la persecución policiaca contra ellas representa un obstáculo.
Elena Reynaga, secretaria ejecutiva de la Red de Mujeres Trabajadoras Sexuales en América Latina y el Caribe, asegura que esta organización ha logrado disminuir la prevalencia de VIH/Sida.
“A ver: quién se resiste a usar el condón, son los hombres; quien consume a las trabajadoras sexuales, pues también los hombres; pero a quién discriminan, a las mujeres. Y la estrategia es organización, y capacitándonos no solamente en VIH, sino en derechos humanos y en incidencia política”, detalla.
Hoy, en la tercera sesión plenaria de la XVII Conferencia Internacional sobre el Sida, por primera vez una sexoservidora participará para hablar sobre el trabajo sexual; y esa será Elena.
“Nosotras estamos preparadas para hablar de lo que nos pasa, no hace falta ir a la universidad, yo fui a una durante 30 años que es la calle, y ahí… ahí aprendí mucho”, presume.




