Jóvenes de preparatoria no sólo lamentan la muerte de funcionarios federales, también la ausencia de su profesor de matemáticas
Daniel Dray es uno de los tres extranjeros heridos que luchan en terapia intensiva por sobrevivir al único avionazo registrado en la Ciudad de México. A la capital del país sólo llegó por un propósito: enseñar matemáticas a adolescentes mexicanos y difundir la cultura de Francia, su país natal. Y aunque su estancia sería temporal y no podía rebasar los seis años, fue testigo y víctima de uno de los capítulos más trágicos de nuestra historia reciente.
Un grupo de especialistas atiende al profesor en terapia intensiva del Hospital Español. Desde ese día, cuando a Daniel lo alcanzaron las llamas del avión donde murió el ex secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, y 13 personas más, los alumnos del Liceo Franco Mexicano asisten a diario al Consejo de Preparatoria para preguntar por él.
El maestro se ganó rápido la confianza de sus estudiantes, porque con el estilo que tiene al enseñar puede contagiar a los jóvenes de segundo y tercer grado de preparatoria la pasión que tiene por los números. Es más, una alumna cuenta cómo a partir de tomar clase con él comenzó a entender la materia. Daniel llegó a explicarle en francés lo que muchas veces no había entendido ni en su lengua materna.
“Él no recita una clase. La hace dinámica. Bromea. Y le importa que cada uno de nosotros aprendamos”, dice la joven.
El 4 de noviembre, los alumnos de tercer grado de preparatoria del Liceo no sólo lamentaron la pérdida del responsable de la política interna del país, también el de un maestro de primera instancia que los representara en la institución.
Cada vez que los estudiantes preguntan sobre los reportes médicos de Daniel, muy pocas veces reciben nuevos diagnósticos. Ellos deben esperar la llamada de la esposa del profesor —quien ha hecho base en el hospital a la directora de la institución o leer en los medios de comunicación los reportes de la Secretaría de Salud.
Alexis R, un lector del periódico Le Monde, escribió en francés en el portal online una breve reseña de Daniel Dray, un día después de la tragedia aérea: “Tiene 44 años, está grave con 60 por ciento de quemaduras en el cuerpo y estaba corriendo al momento del desplome”.
Hasta hoy, la familia de Daniel Dray fue la única de los tres extranjeros víctimas del fuego del Learjet de Gobernación que decidió dejarlo en un hospital del país.




