Con tedio, mantiene FAP secuestrada la tribuna
Con una modesta vigilancia en el exterior de la casona de Xicoténcatl 9, que se encuentra cercada por vallas, despertaron los 10 legisladores del FAP que montaron guardia durante la noche para mantener tomada la tribuna del Senado.
Sin cantos, porras, ni grandes aspavientos se abrieron las puertas del Salón de Plenos, que se habían cerrado la noche anterior para evitar el paso de los medios de comunicación y para que los legisladores del Frente Amplio Progresista (FAP) descansaran.
Aunque la mayoría dijo que no esta agotado, el coordinador de los senadores de Convergencia, Dante Delgado Rannauro, se quejó de que le dolía la espalda y expresó su deseo de desayunar "café y unos chilaquiles".
Tras dar algunas entrevista a los medios, los integrantes del FAP comenzaron una reunión privada con el coordinador de los senadores perredistas, Carlos Navarrete Ruiz, para evaluar el desarrollo de su movimiento.
En ese encuentro también se planteó la estrategia a seguir este domingo, de cara a la concentración convocada por el ex candidato presidencial del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Andrés Manuel López Obrador, en el Zócalo capitalino.
Mientras esperaban a que Navarrete Ruiz ofreciera una conferencia de prensa para informar de la decisión del Consejo Nacional del PRD y de las acciones en los próximos días de los senadores del FAP, los legisladores intentaban pasar el tiempo.
Yeidckol Polevnsky Gurwitz fue la que pasó más tiempo en la tribuna, al igual que su correligionario Alfonso Sánchez Anaya, quienes pretendieron "ser creativos y productivos", como ellos comentaron, tomaron café, hablaron por teléfono y comieron con sus compañeros.
Revisaban documentos, trabajaban en sus laptops o leían libros de Pablo Neruda o el titulado "El proceso de privatización petrolera", obra que distribuyeron entre los representantes de los medios de comunicación.
Por la tarde presumieron sus banderitas nuevas en las que se observaban las leyendas "No queremos de Pemex otro Telmex" y "Pemex sí al debate nacional", aunque conservaron algunas con la antigua leyenda de "Pemex no a la privatización. Respeto a la Constitución".
En cambio en los respaldos de las más de 40 curules de los senadores panistas se observa un papel en el que se lee: "Respeto al Congreso. No a la violencia, sí al diálogo".
En un salón casi vacío, sin el ir y venir de las personas, debates o llamados al orden, como es el ambiente del Senado durante las labores legislativas, había miembros del FAP a quienes les venció el tedio y simplemente se quedaron en sus escaños sin hacer nada.
azc




