Sonriente, joven y hermosa. Así luce en una fotografía Silvia Vargas Escalera, la que sus padres, Nelson Vargas y Silvia Escalera, colocaron en el templo para encontrar consuelo, además de las plegarias que elevan por la joven secuestrada y asesinada.
En la tercera misa del novenario, celebrada en la Parroquia de la Esperanza de María en la Resurrección del Señor, al sur de la Ciudad de México, Silvia Escalera colocó a un costado del altar principal la enorme imagen.
Llegaron puntuales a la misa. No de negro, como es común en la tradición católica, sino de blanco, motivados por la fe de que Silvia está con Dios e inspirados en los bellos momentos que compartieron con ella.
Silvia Escalera llegó del brazo de su hijo, y traía consigo la foto de su hija, de la joven que desde el 10 de septiembre de 2007 no volvió a ver con vida.
Segundos después llegó Nelson Vargas, ex titular de la Comisión del Deporte (Conade), y camino a las primeras filas frente al altar saludó a los amigos.
Tomaron su lugar frente al retrato, acompañados por sus dos hijos. Escucharon atentos la homilía, aunque en repetidas ocasiones clavaron su mirada en el retrato, y por momentos, cuando los recuerdos tocaban lo más sensible de sus sentimientos, su hijo, sentado en medio de sus padres, les brindaba una palmada a manera de consuelo.
Los amigos, entre ellos varios jóvenes, también estuvieron presentes en la tercera misa del novenario, en la colonia Jardines del Pedregal, para dar el pésame y otras muestras de apoyo.




