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La familia García Quintero no pierde la fe de encontrar a Joshua Keshaba Sierra García, quien era un bebé cuando lo secuestraron. Foto: Abdel Meza
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01-Septiembre-2008

Crónica: Secuestran a un bebé durante visita a México

Alejandro Sánchez

“Me la he pasado buscando a mi niño, pero no hay una sola pista que nos lleve a saber qué es de él. Y en la Procuraduría capitalina me dicen que no dé más lata” Ramona Quintero, abuela de Joshua

Edith García Quintero buscó como indocumentada una vida mejor para sus futuros hijos porque desconfiaba de México para vivir. Así que se embarazó en Estados Unidos. El primogénito tenía un año siete meses cuando en una visita al Distrito Federal el mundo se vino abajo para la familia: el niño fue secuestrado y una prima que se opuso al rapto fue asesinada.

Joshua Keshaba Sierra García llegó procedente de un vuelo de la Unión Americana nada más por unos días, para que la abuela, los tíos y primos le conocieran y recibiera su bautismo en el Distrito Federal. La mamá se quedó porque aún vive ilegalmente, pero esperaba feliz a que el bebé regresara con los sacramentos, sólo que una semana antes, Joshua Keshaba fue secuestrado en Iztapalapa.

Los García Quintero son de clase media baja y este sábado marcharon para protestar contra la inseguridad con la misma manta que desplegaron hace cuatro años en la marcha del silencio.

El secuestro ocurrió en agosto de 2003. Han sido capturados el cabecilla de la banda, Ismael Castillo, y otros cinco colaboradores, a raíz del pago de 102 mil 400 pesos por el rescate, y sentenciados a 50 años de cárcel.

Al principio los plagiarios pedían 500 mil pesos, pero la casa en donde viven los familiares de Joshua ni siquiera vale eso. Confiaron en la policía para que les ayudara a recuperar a la criatura, pero ésta sólo cumplió a medias, porque a pesar de la detención no pudo arrancar a los secuestradores un dato que llevara a conocer si Joshua Keshaba aún vive. El caso lo dio por cerrado.

“¿Por qué me pasa esto?, Porque ¿soy pobre?, Porque ¿no soy influyente?”, se pregunta y llora Ramona Quintero, la abuelita entrada en los 75 años, que camina apoyada de un bastón del Ángel de la Independencia al Zócalo para exigir justicia y seguridad.

Aun con la pena del secuestro y la muerte de su sobrina de 15 años —cuando los secuestradores forzaron la cerradura de la casa en Iztapalapa, entraron hasta la recamara y sacaron a Joshua Keshaba— así como la incapacidad policiaca para dar con el pequeño, la abuela Ramona aún cree que puede haber otro México para sus nietos y bisnietos, más de 25 que, “ni en sueños, se podrán ir del país”.

En la marcha Iluminemos México le acompañaron, vestidos con una playera blanca que muestra la foto de Joshua Keshaba y un mensaje de esperanza: “Joshua, Dios está contigo”. En la caminata volvieron a prender una luz con la esperanza de encontrarlo vivo.

Este golpe que la vida le ha dado a la familia, madre y abuela la han tenido que vivir cada quien por su lado.

La línea fronteriza del norte ha impedido que se vean, que se toquen, se abracen y lloren juntas. Por eso, Ramona se quiebra cuando anda por Reforma y Bucareli con los nietos y bisnietos y recuerda aquel medio día del 12 de agosto en que entró a casa, vio el cuerpo de su sobrina tirado en el piso y el biberón de Joshua Keshaba aún con la leche tibia que tomaba.

“Me la he pasado buscando a mi niño pero no hay una sola pista que nos lleve a saber qué es de él. Las personas capturadas no quieren hablar.

“Y en la Procuraduría capitalina me dicen que no dé más lata. Son cinco años ya desde que estoy muerta en vida. Vivo nada más porque día a día le pido a Dios que me dé fortaleza por esta enorme pesadilla”, dice con la mirada fija hacia el horizonte.

“Mis esperanzas y mi fe están puestas en Dios para que llegue el momento de conocer la verdad y esta gente (los secuestradores) se compadezca también, hable y yo pueda saber qué fue de mi nietecito”, cuenta mientras sigue avanzando y sus nietos e hijos exhiben la manta a la que para esta marcha le fueron modificadas cuatro palabras.

En junio de 2004 se leía: “Vicente Fox durante 10 meses hemos mantenido la esperanza de encontrar la diferencia entre ‘justo e injusto’ por favor ayude a encontrar la respuesta”. La nueva versión ya no se refiere a Vicente Fox. Se refiere al “Sr. Presidente”. Y cambió de 10 meses a seis años.

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