Un poco más… y se arman los golpes
Un poco más… y se arman los golpes.
¡Usted no le llega ni a la suela de los zapatos a Andrés Manuel López Obrador! Le gritó, enojado, Octavio Romero Oropeza al diputado panista Juan José Rodríguez Prats.
El temperamento tabasqueño de ambos estaba a punto de colocar la violencia física como el broche de oro en la sesión 20 del foro petrolero en el Senado de la República.
Burlón, Rodríguez Prats rió. Levantó la mano derecha y la hizo hacia atrás. ¿Mentada? Luego dio giros a su puño como lo hacen los aficionados deportivos cuando su equipo gana. Tocó el Talón de Aquiles de Romero Oropeza.
El fuerte ruido provocado por la granizada vespertina y la ausencia de micrófonos hizo difícil escuchar el diálogo que a gritos sostuvieron por segundos Rodríguez Prats y Romero Oropeza.
¡Ya le cabroneó!, comentó uno de los asistentes al foro cuando el panista reía burlón y movía el brazo.
Romero Oropeza sorprendió a todos cuando se puso de pie intentó caminar hacia el lugar de Rodríguez Prats. Alonso Lujambio y Mariano Palacios Alcocer, sus vecinos en la mesa de debates, lo vieron con asombro. Parecía que estaba dispuesto a todo. Pero él solo se controló.
Volvió a sentarse cuando Gustavo Enrique Madero, coordinador de los senadores de Acción Nacional, comenzó a hablar para cerrar la sesión.
La tensión comenzó 90 minutos antes, cuando Octavio Romero solicitó la autorización de Francisco Labastida Ochoa, presidente de la Comisión de Energía del Senado, para extender la lona que le sirvió como pizarrón para exponer lo que él diseñó como la ruta de la corrupción en los contratos de servicios múltiples de Pemex.
Rodríguez Prats expresó, desde su asiento, su inconformidad.
“No tiene nada de política, licenciado Rodríguez Prats, es técnico. Le va a gustar. Aquí en la escalera. Es una mantita, pero es técnica”, aclaró Romero.
La tensión, sin embargo, invadió a los hombres de seguridad y a los integrantes de servicios parlamentarios. Ya conocen lo que significan las mantitas perredistas en los recintos legislativos.
Pero no sucedió nada. Efectivamente fueron un par de mantas rectangulares que le sirvieron para ilustrar su exposición.
La calma llegó hasta el cierre. Cuando Rodríguez Prats dijo a Romero Oropeza, encargado de las finanzas del Gobierno del Distrito Federal durante la administración de Andrés Manuel López Obrador, que era contradictorio verlo alegar por más transparencia en Pemex y él y López Obrador cerraron la información sobre los segundos pisos en el Periférico.
Le comentó que había venido al Senado a decir información falsa sobre los contratos de servicios múltiples.
“Tengo las pruebas y se las puedo mostrar”, le respondió el pejista.
“No puede haber diálogos”, le recordó Labastida.
Rodríguez Prats cerró su exposición sobre la opacidad en el gobierno de López Obrador con la frase que hizo enojar a Romero Oropeza: “Qué lástima que ya no pueda contestarme, porque ya no tiene turno para hablar”.
Fue entonces que se puso de pie y le gritó al panista, quien al final se acercó al perredista para tenderle la mano.
“No te voy a dar la mano, porque eres un tramposo. Eso no se hace. No tienes ética”, le soltó Romero.
Todavía con la sonrisa burlona, Rodríguez Prats se despidió.
“Está bien, no me des la mano. Nos vemos”.




