LONDRES. Como uno de los 20 convocados al rediseño del mundo en recesión, el presidente Felipe Calderón acudió al Palacio de Buckingham para participar en la recepción que la reina Isabel II ofreció a los líderes de las economías más poderosas y emergentes del planeta.
En las últimas horas de la estancia presidencial de cinco días por Gran Bretaña, el mandatario participó en la fotografía que registrará para la historia el gesto de los gobernantes que este jueves intentarán dar una señal de esperanza al sistema financiero internacional.
Calderón fue ubicado a dos sitios de la reina, y junto a la ex primera dama que hoy es presidenta: la argentina Cristina Fernández.
De ahí salió con sus homólogos del G-20 a una cena con el primer ministro Gordon Brown, quien tiene en México al principal aliado latinoamericano por la reivindicación que, sin paréntesis ni medias tintas, el Presidente mexicano ha hecho del valor del libre comercio para superar la crisis.
En medio de los disturbios que circundan estas encerronas de gobernantes, el convoy de Calderón se abrió paso en los diversos recorridos que hizo a bordo de uno de los Bentley de la reina, en una jornada que incluyó desayuno con banqueros, almuerzo con empresarios y entrevistas con la prensa.
En el Royal Robing Room del Palacio de Westminster, donde la reina Victoria era cambiada por sus damas de la Corte, el presidente de la Cámara de los Comunes, lord Michael Martin, le dijo que aquí admiran su estrategia de seguridad y fue generoso hasta con nuestros pendientes futboleros.
“Como usted sabe le dijo el parlamentario a Calderón—, muchas personas de este país han ido a su país y experimentado la industria turística; han hablado de la belleza de México y de los cambios y la hospitalidad. Muchas personas han indicado que les encanta la afición que tienen los mexicanos al futbol y es un país que ha organizado la copa mundial dos veces”.
De tanto ir y venir, desde el auto color vino, Calderón se topó con la enorme pancarta de la globalifobia: “Smash capitalism”, en la fachada de una empresa a orillas del Támesis, en los terrenos del distrito financiero de la City of London.
Y sin ceder a las tentaciones de quienes auguran la fase terminal del capitalismo, el mexicano solicitó a los parlamentarios sumarse a “la construcción de los nuevos puentes” entre ambas naciones, edificados sobre la inversión y el comercio. Les dijo que en México se ataca el crimen organizado, “el gran enemigo de toda las libertades y de la comunidad internacional”.
En el Consejo Británico recordó los años 70, cuando dirigentes panistas creyeron que su padre, Luis Felipe Calderón, “se estaba volviendo loco” por centrar sus apuros políticos en el pronóstico de la lluvia ácida y el deshielo polar.
Defendió su propuesta del Fondo Verde: “No estoy pidiendo ningún tipo de caridad”, alegó. Y entusiasmó al auditorio con los detalles del recién iniciado programa de sustitución de refrigeradores y aires acondicionados, como una acción para reducir las emisiones de carbono.
Hubo carcajadas del pleno cuando platicó del peculiar sobrenombre que él le puso, ya que el original era largo, y de cómo, por el doble sentido de la sugerencia, la medida ha puesto a muchas beneficiarias en problemas:
“Porque esto en español quiere decir le cambio a su viejo por uno nuevo. Y la gente ha respondido muy bien a esta promoción y el resultado es exitoso, aunque hay quienes no están muy a gusto con ello”, bromeó.
Y es que para Calderón siguieron las atenciones y los reconocimientos, aunque Barack Obama y su esposa, Michelle, concentran la curiosidad de los londinenses. Pero cuando se trata de un invitado de la reina, aquí las cosas son en grande y hasta el final. De modo que aún ayer, en plena obamanía británica, en el bulevar The Mall seguían las banderas de México y de Reino Unido, en referencia a la única visita de Estado que habrá en 2009 a convocatoria de su majestad.
Y si bien Isabel II tendrá que desahogar más pendientes que de costumbre en esta ciudad convertida en el quirófano de la terapia intensiva al capitalismo, en el Palacio encabezará la ceremonia de despedida del huésped mexicano, quien hoy deja los protocolos de la realeza para emprender el regreso.





