Expertos sostienen que desde que salieron a la luz los emos se han incrementado los casos de autolesiones
La depresión será “en unos años” el problema de salud que ocasione más incapacidades en el mundo, de acuerdo con el pronóstico de especialistas internacionales.
Así lo advierten dado “el importante incremento en el número de casos diagnosticados en el mundo”, afirma Liz Sosa Mora, siquiatra y especialista en salud mental de adolescentes, del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente.
Esta alerta, dice, llama a reforzar la atención de jóvenes y adolescentes que manifiestan de manera cada vez más recurrente síntomas depresivos y que, en muchos casos, tienen origen en la infancia.
En el área de atención preadolescente, explica, atendemos a pacientes a partir de los 13 años, principalmente por problemas depresivos, y cuando hablamos con ellos nos damos cuenta de que la inmensa mayoría no comenzaron en esta etapa.
Por ello, dice, es necesaria una intervención oportuna ante cualquier situación de riesgo emocional para prevenir el problema a edades más tempranas.
Por desgracia, cuando llegan a consulta los casos ya son más severos. “Nos llegan cuando ya están deprimidos, expresan ideas de muerte, tuvieron algún intento suicida o presentan severos problemas de conducta”, explica la especialista.
De acuerdo con estudios de la Asociación Mexicana de Psiquiatría Infantil, al menos uno de cada diez adolescentes en México ha mostrado un cuadro depresivo en su vida. De ellos, 30 por ciento padece depresión severa.
“Sí ha habido un incremento importante en el índice de detección de trastornos afectivos y ansiosos en los adolescentes”, dice. Pero hay que considerar también que actualmente hay un poco más de apertura frente a los temas de salud mental y emocional.
No significa que antes no hubiera este problema, aclara. “Es cierto, se está incrementando la frecuencia con que aparece, pero también la gente ha aprendido a detectarlo. Aunque sea un poco”.
Este matiz, sin embargo, no invita a perder de vista el tema, pues la falta de atención ante síntomas depresivos de niños y adolescentes ocasiona que el problema se agudice y se pierdan de vista sus consecuencias.
Desafortunadamente, en México sólo dos de cada diez menores deprimidos recibe atención especializada. No sólo por falta de información de la familia o desatención. También por que los servicios no son extensos, pues en el país hay apenas dos mil 500 psiquiatras infantiles y de adolescentes.
Esto significa que cumplimos una cuota de un especialista por cada 40 mil habitantes, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda uno por cada 20 mil.
La especialista aclara que la depresión, como cualquier otro tema de salud mental o emocional, tiene muchos matices y aspectos que considerar en su origen.
Uno de ellos, poco conocido, tiene que ver con la propensión genética y biológica.
“Hijos de padres deprimidos o ansiosos tienen una carga genética que los hace más propensos a enfrentar problemas de salud emocional, son más susceptibles”, dice.
Pero esto no significa que estén condenados a padecerlos. Todo dependerá de su desarrollo, entorno y condiciones.
Por desgracia, hay factores sociales que poco ayudan a generar condiciones favorables para la salud mental y emocional de los niños, adolescentes y jóvenes.
El maltrato es uno de ellos, pues sigue siendo un problema todavía más grave que la depresión o la distimia, un trastorno depresivo de menor intensidad, pero que persiste durante muchos años.
Como sociedad, dice la experta, tendríamos que plantearnos muchas preguntas acerca de lo que les ofrecemos, sobre todo en el tema de la violencia.
La especialista se refiere particularmente al caso de los emos y el tratamiento informativo en torno de sus manifestaciones de tristeza y depresión.
“Estamos validando el que se hagan daño y lo cierto es que en últimas fechas, desde que se puso de moda el tema, ha crecido el número de jovencitos que llegan con autolesiones y eso no debemos permitirlo, pues nos hemos esforzado mucho socialmente para combatir todos las manifestaciones de violencia”, dice Sosa Mora.
Ver estos casos como parte de una moda debe llamar a la reflexión, insiste, porque los que validamos es una tendencia a violentar la cultura de respeto a nuestro propio cuerpo.
“Lo estamos viendo como algo normal y no lo es. Estos muchachos, efectivamente, llegan aquí con síntomas de depresión o ditimia y ahora la manifiestan con autolesiones. Y no se trata de regañarlos, sino de brindarles atención.”
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Tabla-Sumario. El 2 de junio de este año, durante una asamblea de la ANUIES en Boca del Río, Veracruz: Tabla-Sumario. El 2 de junio de este año, durante una asamblea de la ANUIES en Boca del Río, Veracruz:




