El número de enfermos disminuyó en 63%, de 2003 a 2007, gracias al uso de medidas alternativas a los plaguicidas y tóxicos
Por medio de intervenciones comunitarias, como limpieza de malezas acuáticas, drenajes, rellenos sanitarios, control biológico con peces larvívoros, siembra de árboles repelentes, utilización de larvicidas biológicos y otras medidas de control amigables con el ambiente, sin el uso del DDT, México y otros siete países lograron reducir, de 2004 a 2007, en 63% el número de enfermos de malaria.
Esta enfermedad, que se transmite por la picadura del mosquito anófeles, afecta a 89 millones de personas, en su mayoría habitantes de pueblos indígenas de México y Centroamérica.
Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua y Panamá probaron alternativas sustentables a través del Programa Regional de Acción y Demostración de Alternativas Sostenibles para el Control de Vectores de la Malaria sin el Uso de DDT, que tenia como objetivo demostrar la efectividad de los métodos alternos a esta sustancia química, y disminuyeron a más de la mitad a los enfermos de malaria.
En los últimos 40 años se rociaron en la región de estos ocho países 85 mil toneladas de DDT como parte de los esfuerzos para controlar el problema de la malaria.
Se estima que nuestro país cuenta con, por lo menos, 64 por ciento de los remanentes del DDT de la región.
Los efectos adversos de este compuesto tóxico persiste durante decenios en el suelo, y contribuye a la contaminación ambiental.
Por esta razón, en México desde el año 2000 el uso del plaguicida fue eliminado.
En 2003 nuestro país comenzó a utilizar técnicas de trabajo comunitario organizado.
El resultado fue que redujo a menos de cuatro mil casos en 2003 en la República Mexicana el número de enfermos respecto de 1998.
Ante los efectos adversos del DDT, médicos el Programa de Naciones Unidas Para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) retomaron el proyecto aplicado en México a fin de erradicar el mosquito sin el uso de los plaguicidas.
El modelo mexicano fue implementado en 201 localidades demostrativas, beneficiando a 159 mil 18 habitantes.
“Básicamente en el manejo de los criaderos, no usar insecticidas a menos que fuese necesario y la introducción de otras intervenciones como limpieza de arroyos, de criaderos, limpieza alrededor de la casa, eliminación de arbustos, que es donde se posan los mosquitos alrededor de las casas”, explicó Mario Henry Rodríguez, director del Instituto Nacional Salud Pública.



