El presidente de la República consideró anoche que ya se han hecho “a un lado” las diferencias políticas
El presidente de la República consideró anoche que ya se han hecho “a un lado” las diferencias políticas, ideológicas y partidistas que existen entre los tres niveles de Gobierno y los poderes públicos, dando paso al Acuerdo Nacional por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad, al que calificó como “un acto de Estado verdaderamente republicano”.
Al continuar por segundo día consecutivo con los mininformes televisados, Felipe Calderón reconoció que el Estado de Derecho “se ha visto amenazado por una delincuencia que, por años, se ha alimentado de la tolerancia y en ocasiones de la franca corrupción de algunas autoridades”.
Pero el mandatario también atribuyó el problema a “la indiferencia” y “la apatía” de muchos ciudadanos. Y destacó que en la estrategia contra el crimen organizado, resulta fundamental su participación. “Esta es la parte más importante”, enfatizó.
Dedicado al tema del Acuerdo, suscrito el jueves anterior, el segmento destacó la relevancia de la reforma en materia de impartición de justicia, aprobada con el consenso de las fuerzas políticas.
Con ese cambio, confió, podrán modernizarse las instituciones correspondientes, requisito que consideró indispensable para “triunfar en nuestra lucha por un México seguro”. Pero admitió que las reformas resultan insuficientes.
El presidente Calderón se dedicó ayer a actividades privadas y a continuar preparando estos reportes que, a manera de breves documentales, podrían difundirse en los próximos 10 días, tal y como lo permite la ley cuando los gobiernos cumplen con sus informes.
Habló de su expectativa de alcanzar mayor eficacia en el combate al delito con nuevas facultades técnicas y legales.
“Sé que la sociedad se encuentra profundamente agraviada por la impunidad y por la corrupción, y sé que estos males se hacen más difíciles de combatir si falta la coordinación suficiente entre las autoridades”, asumió en el mensaje de ayer.




