Aseguran que, al deportarlos, la policía les quita la posibilidad de pedir asilo a EU y escapar de la prostitución
Gran parte de los 80 mil niños mexicanos que cada año cruzan solos la frontera con Estados Unidos van huyendo del maltrato o de las redes de prostitución infantil en México y, por esa razón, serían candidatos a recibir refugio en la Unión Americana, si las autoridades de la Patrulla Fronteriza les aplicaran la encuesta que están obligados a hacerles por ley, pero, en lugar de eso, los deportan en 24 horas.
Esta realidad fue retratada por el abogado estadunidense Christopher Nugent en una entrevista con Excélsior. Durante años, Nugent ha trabajado para el bufete de abogados Holland and Knight, representando a niños y adultos centroamericanos y mexicanos con problemas migratorios, sin cobrarles.
Nugent estima que cada año llegan a la Unión Americana alrededor de 20 mil niños de Centroamérica. Afirma que los centroamericanos reciben un trato diferente a los mexicanos, pues para ellos transcurre un periodo de 72 horas antes de que se decida deportarlos, periodo en el que se les lleva a un albergue donde tienen acceso a abogados.
En ese tiempo tienen contacto con ONG e incluso con miembros de su familia, y los abogados en muchos casos les ayudan a hacer una petición de asilo y a “luchar por su situación jurídica”, explicó.
Esta petición de refugio se puede hacer cuando el menor escapade redes de explotación sexual, de los maras o de violencia ejercida por la policía de su país o su familia. Actualmente, los niños centroamericanos tienen acceso a esa alternativa; los niños mexicanos, no.
¿Por qué la diferencia? Nugent explicó que en primera instancia entre México y Estados Unidos existe un programa de repatriación voluntaria, por lo que la deportación se da mucho más rápido, además de que al gobierno estadunidense le sale más barato pagar un pasaje de siete dólares por niño para trasladarlo a la frontera mexicana, que trasladar a un niño centroamericano hasta su país.
Aunque México tiene una acuerdo de repatriación voluntaria con Estados Unidos, de acuerdo con la Convención de Viena, los niños mexicanos tienen derecho a llamar al consulado mexicano o a algún familiar o amigo en la Unión Americana cuando son detenidos por la Patrulla Fronteriza. Inclusive, bajo el Convenio de Asilo de México con Estados Unidos, las autoridades están obligadas a preguntarles si tienen miedo de regresar a México por alguna razón en particular, pero esto nunca sucede así.
“Hay muchos niños mexicanos que calificarían para recibir asilo… la mayoría de los menores están entre 13 y 17 años, pero también se ven niños de diez años que emigran solos”, explicó Nugent, quien lamentó que no se les dé la opción de hablar con abogados o con el consulado mexicano.
Miles de niños mexicanos y centroamericanos escapan de la prostitución infantil. “Hace algún tiempo representé a dos niños hondureños, uno de ellos fue víctima de una red de prostitución infantil desde los 15 años, estuvo en Guatemala, luego fue a México buscando ganar un poco más de dinero y después llegó a Estados Unidos, donde logró obtener asilo”, narró Nugent.
Este menor hondureño está ahora en un programa de rehabilitación, tras haber sido obligado a prostituirse durante años, y ahora vive con una familia que lo adoptó.
Nugent describió cómo en México hay un terrible tráfico de niños en la zona de Acapulco, que ahora muchos llaman “la nueva Bangkok” del turismo sexual infantil, aseguró el abogado estadunidense, quien destacó que también Tijuana se ha vuelto una zona con fuertes redes de prostitución infantil, por lo que muchos de esos niños tratan de emigrar a San Diego.
Según Nugent, 70% de niños que llegan a la oficina de refugiados en Estados Unidos han sido víctimas de algún tipo de trauma por violencia o por explotación sexual.
Actualmente, en el Senado estadunidense se analiza una reforma a la Ley de Protección de Víctimas de Tráfico de 2000 la que, de acuerdo a Nugent, “obligaría a las autoridades migratorias en Estados Unidos a revisar si los niños mexicanos que emigran tienen miedo de regresar a su país” por haber sido víctimas de tráfico o algún tipo de maltrato.
La reforma a esta ley que garantizaría el presupuesto suficiente para ponerla en práctica de 2008 a 2011 ya fue aprobada por la Cámara de Representantes. De acuerdo con Nugent, está siendo analizada por el Comité Judicial del Senado y en pocas semanas la reforma será votada en el pleno. Nugent confía en que la reforma será aprobada.
Estos 80 mil niños mexicanos que cruzan solos la frontera cada año están entre la espada y la pared, pues “un niño que ha brincado la malla siete veces es visto como delincuente por las autoridades en México, y los envían a un centro juvenil de rehabilitación de delincuentes… hay un hoyo negro y en realidad no sabemos qué es lo que pasa con los niños mexicanos que se encuentran en esta situación”, aseguró Nugent.



