Encuesta revela que el orden de las preguntas sí altera el resultado; crece número de indecisos
BGC, Ulises Beltrán y Asociados
BGC, Ulises Beltrán y Asociados midió, mediante una encuesta telefónica, el impacto que tiene el orden de las preguntas propuesto por los organizadores de la consulta sobre la reforma energética y lo contrastó con lo que pasa si se invierte la presentación, es decir, que la pregunta genérica sobre la aprobación de la reforma vaya al principio, sin ser contaminada por la pregunta sobre participación privada en el sector de los hidrocarburos.
Una primera conclusión que destaca de esta encuesta es que, independientemente del orden en que se hagan las preguntas, la población con teléfono en su vivienda tanto del Distrito Federal como del resto del país está en favor de la iniciativa presidencial, inclusive en los términos que el Gobierno del Distrito Federal y el PRD formularon la pregunta al respecto.
Si se quiere sesgar la opinión de la población en una consulta pública, hay dos maneras elementales de hacerlo: induciendo una respuesta mediante el fraseo de las preguntas o contaminando una pregunta con el contenido de la que le antecede.
Pareciera que esa es la intención de quienes diseñaron las preguntas de la consulta sobre la reforma energética que promueven el Gobierno del DF y el PRD.
Según la encuesta telefónica BGC Excélsior, realizada para medir el impacto de las preguntas, el ordenamiento que tienen sí puede hacer una diferencia en los resultados.
La primera pregunta de la consulta dice: “Actualmente la explotación, transporte, distribución, almacenamiento y refinación de los hidrocarburos son actividades exclusivas del gobierno, ¿está de acuerdo o no está de acuerdo que en esas actividades puedan ahora participar empresas privadas?”.
Esta pregunta tiene varios problemas, como el contenido engañoso e inexacto al incluir actividades donde ya existe amplia participación privada, así como englobar diversos rubros para los que se pueden tener opiniones diferenciadas.
El mayor riesgo de sesgo que provoca esa pregunta es el que plantea ubicarla antes de la pregunta central, es decir, la que inquiere de manera general a la población si está de acuerdo o no con la iniciativa de reforma energética.
La primera pregunta enmarca la consulta en el dilema falso privatizar-no privatizar, que es la interpretación de los opositores de la reforma. Así, se busca que el tema de la privatización sea el referente para opinar sobre la otra pregunta, la relativa al acuerdo con la iniciativa del presidente Calderón.
Por lo tanto, las respuestas de la población sobre la reforma pueden depender del agrado o desagrado que causen las privatizaciones en la gente, así como de la importancia que se les den como factor para aprobar la iniciativa.
Con respecto del posible sesgo introducido al haber puesto la pregunta sobre la participación privada en el sector antes de la de la opinión sobre la iniciativa del Presidente, destaca que en el Distrito Federal el orden de las preguntas sí importa: la supuesta apertura al sector privado tiende a ser rechazada (no está de acuerdo, 50%; sí está de acuerdo, 40%). Por lo tanto, si la pregunta relativa a la participación privada va antes de la general sobre la iniciativa de reforma, este ordenamiento provoca que haya casi un empate entre quienes están de acuerdo con la iniciativa presidencial (41%) y quienes no lo están (39%). En cambio, si se pregunta primero si están de acuerdo o no con la iniciativa de reforma, el acuerdo sube a 47% y el desacuerdo baja a 36%.
En el conjunto del resto del país, la apertura al sector privado se rechaza menos y existe una menor relación del tema de la privatización con el grado de aprobación general a la iniciativa. Si se hace primero la pregunta de la apertura, en la pregunta de la aprobación general de la iniciativa, 53% está de acuerdo con la reforma. Si se invierte el orden, el acuerdo con la reforma baja a 46%, pero no porque aumente el desacuerdo (también baja, de 31% a 28%), sino porque se incrementa el porcentaje de los que no saben qué opinar (pasa de 16% a 26%).





