Expulsarlo era abrirle el paso a la destitución de Jesús Ortega y a iniciar una cacería de brujas, argumentan dirigentes
Gobernadores y ex presidentes nacionales del PRD acordaron con el líder nacional de este partido, Jesús Ortega, no expulsar a Andrés Manuel López Obrador ni a ninguno de los perredistas que promovió el voto en contra del sol azteca y que, con ello, favoreció a candidatos de otros institutos políticos en los recientes comicios.
El objetivo de esta determinación fue evitar que el propio Jesús Ortega resultara destituido como presidente nacional del PRD e incluso se emprendiera una cacería de brujas que podía llegar hasta el coordinador de los senadores del PRD, Carlos Navarrete.
De acuerdo con la información proporcionada aExcélsior por algunos de los participantes en la reunión nocturna de perredistas en Michoacán, hubo reproches a quienes fomentaron la polarización del partido, además de que se habló de los resultados electorales.
Amalia García dijo que ella era la única que había dado resultados altamente positivos al partido en Zacatecas, al ganar todos los distritos electorales, a pesar del peso de los Monreal; Leonel Godoy resaltó el dominio perredista en Michoacán, a pesar de los operativos policiacos que buscaron fortalecer al PAN, aunque admitió que Acción Nacional se quedó con cuatro de los 12 distritos en diputa.
En el análisis, uno de los planteamientos fue que a pesar de que el Distrito Federal es perredista, lo cierto es que el partido tuvo serios descalabros, lo cual golpea seriamente al gobierno de Marcelo Ebrard, que a diferencia del gobernador priista Enrique Peña Nieto en el Estado de México, que acabó con el poder panista y del sol azteca en varios municipios, no logró aplastar políticamente en la capital del país al PAN, que incluso creció.
El acuerdo en el interior de este cónclave fue que ninguno de los integrantes debía revelar lo discutido acerca de ciertos temas. Por ello, quienes accedieron a hablar con este diario prefirieron no ser identificados.
A pesar de que todos admitieron que Andrés Manuel López Obrador violó las leyes del partido al promover el voto hacia el Partido del Trabajo (PT) y Convergencia, decidieron que ir por el camino de la expulsión ahondará la polarización que sufre el PRD entre Chuchos y pejistas.
También se habló del caso de militantes como Ifigenia Martínez, quien ahora es diputada federal por el PT, o Clara Brugada, que con sus huestes en la delegación Iztapalapa,en el Distrito Federal, buscó el voto para Rafael Acosta, alias Juanito, como jefe delegacional, para que después le ceda ese puesto a ella.
Todas estas situaciones representan una violación a las reglas internas del PRD, reconocieron ayer en Morelia Michoacán.
Sin embargo, aplicar las reglas del partido en estos casos, comentaron los jerarcas perredistas, iba a abrir la puerta para que los grupos antagónicos de la dirigencia nacional exigieran la renuncia de Jesús Ortega por no haber obtenido los resultados electorales esperados, pero también la salida del grupo de Los Chuchos de diversos puestos de decisión en el sol azteca y las bancadas en el Congreso de la Unión.
La conclusión fue que eso iba a desatar una cacería de brujas que en lugar de mejorar la situación entre los perredistas, la llevaba por la ruta del colapso.
Por eso también se caminó por la ruta de un acuerdo entre los representantes de las diversas corrientes,con el objetivo de que la coordinación de la nueva bancada en la Cámara de Diputados no sea ni para Los Chuchos ni para los pejistas.




