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11-Julio-2009

Aparecen salteadores en la México-Puebla

Ángeles Velasco y Rodolfo Dorantes

En una de las autopistas más concurridas del país frenan con piedras el auto de dos federales

IXTAPALUCA, Edomex.— Justo en el día en que Caminos y Puentes Federales de Ingresos y Servicios Conexos (Capufe) puso en marcha el operativo Verano 2009, cuatro hombres murieron —tres presuntos ladrones y un agente federal— y otro policía resultó herido luego de un asalto que derivó en una balacera sobre la autopista de cuota México-Puebla, a 39 kilómetros de la capital del país.

Según reportes de la Policía Federal, destacamento Chalco, y de Capufe, el incidente se registró en el Estado de México, a la altura del kilómetro 61+800 en dirección a la Ciudad de México, a las afueras del estado de Puebla. El sitio de la balacera queda entre los poblados de Llano Grande y Río Frío, municipio de Ixtapaluca.

De acuerdo con una línea de investigación, un grupo de delincuentes arrojó una piedra al paso del vehículo en el que iban los policías federales ministeriales —un Pontiac G3 gris arena sin leyendas oficiales, placa 903-WGH—, lo que provocó que se ponchara una llanta y que los agentes se orillaran para cambiarla.

Otra hipótesis indica que los delincuentes colocaron una barrera de piedras y troncos, contra la que los agentes se estrellaron, y tuvieron que orillarse.

Una vez que los policías se detuvieron, un grupo de al menos cinco personas —algunas de ellas, embozadas— salió de entre los árboles que flanquean la autopista para asaltarlos, pero los federales repelieron el ataque.

Los atracadores se dieron a la fuga rumbo a la barranca de donde habían surgido. Sin embargo, los oficiales, que iban sin uniforme, mataron a tres de sus atacantes, cuyos cuerpos quedaron a unos 15 metros del vehículo. El policía ministerial Humberto Lozano, quien presumiblemente persiguió a los ladrones restantes, fue acribillado y su cuerpo quedó unos diez metros más abajo en la barranca. Por lo denso de la vegetación en la zona dos de los atracadores lograron darse a la fuga.

Uno de los asaltantes fallecidos llevaba ropa similar a la del Ejército y uno más estaba encapuchado. Los tres agresores ultimados llevaban botas mineras. Hasta el cierre de esta edición, ninguno de ellos había sido identificado por la Procuraduría de Justicia del Estado de México, que investiga el caso con la averiguación previa IXTA/III/3964/09.

En el lugar también resultó lesionado el ministerial David Gómez Ramírez, quien fue trasladado al hospital Dalinde de la colonia Roma de la Ciudad de México en una ambulancia de Capufe. El agente fue ingresado en estado grave y le fue asignado un custodio. Al cierre de esta edición era reportado como estable y permanecía en la sala de terapia intermedia.

En el sitio del tiroteo también se encontraron armas de fuego. Peritos mexiquenses hallaron tres pistolas de los criminales y dos de los federales, todas calibre 9 mm, además de casquillos percutidos.

La agencia de noticias del Estado mexicano, Notimex, asentó que la balacera se produjo “durante el intento de rescate de un presunto plagiario, de acuerdo con el reporte del radiooperador en turno de Capufe”, pero esta versión fue rechazada por la Policía Federal.

El secretario de Gobernación de Puebla, Mario Montero Serrano, advirtió que el hecho sucedió en el Estado de México; sin embargo, reconoció que las fuerzas de seguridad locales apoyaron en el operativo.

Respecto a por qué los agentes cruzaron la entidad, dijo que “fue un operativo donde se capturó (un día antes) a unos delincuentes pasando el estado de Puebla, y que ya fueron remitidos al Estado de México. Es parte de los operativos que recurrentemente tendremos para seguir anticipándonos a los delitos. En este caso es un asunto de orden federal”.

Elementos de la Policía Federal Preventiva reconocieron que ya se habían recibido reportes anteriormente de robos de ese tipo, perpetrados mediante vallas de tierra, piedras y troncos colocadas en la madrugada para obligar a los automovilistas a detenerse y así poder asaltarlos.

Aseguraron que ya se habían hecho rondines, principalmente en los límites de ambas entidades —sobre todo en las inmediaciones del poblado Río Frío— y no se ha podido detener a responsables.

Según reportes de la misma Policía Federal, en el lugar ponen rocas que provocan que los carros particulares se paren al poncharse su llanta o les arrojan piedras a los rines o a los cristales, lo que hace que los automovilistas se detengan para ver lo que le ocurrió a su unidad.

Estimaron que debido a que no colocan rocas grandes en la arteria, los camiones grandes o de carga pueden seguir su camino.

Con información de Atalo Mata Othón, Fernando Pérez Corona y Notimex
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