Protegida por legisladores federales, regresa al país y dice no tener órdenes de aprehensión, aunque hay una averiguación abierta
La muerte de los cuatro mexicanos que se encontraban en un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) el 1 de marzo de 2008 “no quedará impune”, aseveró Lucía Andrea Morett Álvarez a su regreso a México.
La estudiante de filosofía que sobrevivió al bombardeo de la milicia colombiana contra un campamento que la guerrilla tenía en Ecuador, arribó procedente de Nicaragua, en donde se encontraba refugiada bajo el auspicio del presidente Daniel Ortega.
“Mi lucha está en México y mañana estará donde tenga que estar, estoy dispuesta a enfrentarlo.
“Porque yo ya decidí una lucha que no es sólo por mí, la lucha es por mis compañeros asesinados, ellos que hoy ya no pueden hablar, pero yo voy hablar por ellos”, dijo tras descender del avión que la trajo de vuelta al país.
El 1 de marzo de 2008, Morett y otros estudiantes mexicanos se encontraban en un campamento que las FARC habían instalado en territorio ecuatoriano.
Ese día, el ejército colombiano atacó la base, en la que se encontraba Raúl Reyes, el segundo líder más importante de esa organización guerrillera. En la incursión, Reyes y otros rebeldes perdieron la vida, así como los mexicanos Verónica Natalia Velázquez, Fernando Franco, Juan González del Castillo y Soren Ulises Áviles. En tanto, Morett Álvarez y dos personas más sólo resultaron heridas.
“No tengo nada en mi contra, no tengo ninguna orden de aprehensión, tengo los mismos derechos que tiene cualquier ciudadano mexicano y es por eso que ahora estoy ejerciendo mi total derecho de permanecer en mi patria. (Mi derecho) a no seguir más en un exilio injusto, al que me ha obligado gente con ánimos de revictimizar a los que ya fuimos víctimas, de criminalizar a las víctimas de un acto de terrorismo”, expresó.
La Procuraduría General de la República mantiene vigente una averiguación previa por este caso. La joven estuvo acompañada por la diputada perredista Aleida Alavez y la senadora petista Rosario Ibarra, quien le ratificó su apoyo.





