El custodio de la imagen asegura que aumentan las visitas a la capilla para solicitar protección ante la violencia del narco
CULIACÁN. Las fuerzas federales buscan recuperar la paz social y reducir las operaciones ilícitas de la delincuencia organizada en esta entidad; sin embargo, esto es insuficiente y los sinaloenses solicitan la intervención divina para que las balaceras y ejecuciones disminuyan. El templo y la imagen de Jesús Malverde son de los más socorridos.
“Estos días que se ha desatado la violencia en Sinaloa, mucha gente ha venido a pedir apoyo, protección, que los cuide, que si andan en alguna parte y hay un agarre o hay bronca , que los cuide y que no les pase nada”, asegura el administrador de la capilla de culto del llamado “santo de los narcotraficantes”, Jesús Manuel González Sánchez.
Aquí, una imagen de Jesús Malverde cuesta un peso, la veladora del santo de los pobres se vende hasta en 70 pesos. Cualquier objeto religioso de Malverde es válido para pedir protección en medio de la ola de violencia que ha generado más 300 ejecuciones en 2008.
“Ha llegado Verónica Castro, han venido los Tigres del Norte, muchos artistas han llegado. Políticos también, gobernadores, presidentes municipales, diputados, de todo tipo de las personas que andan en la política.
“Aquí ha venido Juan S. Millán (ex gobernador del estado de Sinaloa), ha venido Francisco Labastida (ex candidato a la Presidencia de la República por el PRI), de lo que yo he visto, de lo que yo me he dado cuenta, ellos han venido”, dijo el administrador del templo.
La capilla de Jesús Malverde se ubica en la avenida Insurgentes, frente al Palacio de Gobierno de Sinaloa; está abierto las 24 horas, para quien solicite protección.
“La fe se ha incrementado más en él, ahora que se desató la violencia en Culiacán”, dijo el custodio de la imagen.
Según la historia, Malverde robaba a los ricos para entregar las ganancias a los pobres, situación que molestó al entonces gobernador de Sinaloa y compadre del presidente Porfirio Díaz, Francisco Cañedo, quien ofreció recompensa por su cabeza.
Malverde murió ahorcado el 3 de mayo de 1909, para dar paso a la leyenda de la que hoy se pide protección en las calles.




