En tres días han dejado el cargo un total de 35 agentes, tras el asesinato de siete de sus compañeros
TANCÍTARO, Mich. A cinco días de los hechos violentos en este municipio, donde siete policías fueron emboscados y asesinados por un comando de al menos 20 sicarios, los agentes que siguen en sus puestos manifiestan temor, pues indican que no cuentan con el apoyo ni las armas adecuadas para hacer frente a ladelincuencia.
Los policías municipales temen por su vida, y de los 70 con los que contaba el ayuntamiento, 35 han renunciado en tres días.
Uno de los 35 agentes policiacos que presentaron su dimisión el miércoles 10 de septiembre y que no quiso dar su nombre, señaló aExcélsior: “Me voy, no me siento seguro, lo que aconteció el sábado pasado pudo pasar a cualquiera, me entristece retirarme, pero prefiero vivir para mis hijos”.
Otro de los que abandonó la corporación municipal puntualizó que “por los dos mil quinientos o tres mil pesos que cobramos a la quincena no merece la pena exponer la vida; yo dejo este trabajo, ya los tiempos no están para dedicarse a la seguridad, ni a nosotros se nos garantiza que estemos a salvo”.
Ante la desbandada, el presidente municipal de Tancítaro, José Trinidad Meza Sánchez, reconoció que es un momento difícil y alarmante para los pobladores.
“Varios de los elementos ya no regresaron a su labores, prácticamente ahorita tenemos alrededor de 30, la mitad nada más.
“Las renuncias se han dado a partir de lo que va la semana, la situación es alarmante, pero tenemos que seguir trabajando con lo que tenemos ahorita, no podemos dejar a la deriva a la población,” puntualizó el alcalde.
Los policías que se mantienen en Tancítaro son apoyados ahora en el resguardo del municipio por elementos de la Policía Estatal y elementos del Grupo de Operaciones Especiales, informó José Trinidad Meza Sánchez.
Tancítaro es un municipio de 25 mil habitantes, próspero por sus casi 32 mil hectáreas de huerta de aguacate que producen más de seis mil toneladas de producto que se exporta, principalmente, a Estados Unidos, Tailandia y Japón.
El 80% de la población labora en el cultivo de aguacate, que representa 70% del ingreso económico del municipio.
Los jóvenes de Tancítaro encuentran en estos campos una buena oportunidad para crearse un futuro sólido y por ello poco interés les despierta el enrolarse en la policía municipal de su entidad.
De los 70 agentes que integraban hasta hace unos días la Policía Municipal, 98% tienen sus lugares de origen en municipios como Apatzingán, Uruapan, La Piedad, Los Reyes y Morelia, entre otros.
Delitos como el robo de aguacate y riñas entre ebrios son los delitos que regularmente se atienden en Tancítaro, lugar conocido como la capital del aguacate.
El alcalde Meza Sánchez detalló que cada policía porta durante su guardia un arma corta, una larga y sus respectivos cartuchos, al igual que chalecos antibalas.
Al concluir su horario de trabajo, añadió, cada policía deja sus armas, y éstas son entregadas para el siguiente turno.
“Contamos con 35 armas cortas, 35 largas y 30 chalecos, que son entregadas por los policías al momento de concluir su guardia”.
Reconoció, ante ello, que el equipo para combatir a la delincuencia organizada no es suficiente.
Sobre el ataque y el asesinato de los siete agentes, el edil manifestó extrañeza, y comentó que de tres meses a la fecha regidores, su secretario particular y él mismo han recibido llamadas de extorsión, pero no amenazas.
Mientras, en calles se percibe poca afluencia, en los comercios la venta es regular, y los pobladores observan con curiosidad el ir y venir de las patrullas y las Hummer del Ejército Mexicano que realizan labores de investigación.
Los habitantes de la comunidad dicen no sentirse seguros de salir a las calles para realizar sus actividades cotidianas.
“Da miedo después de lo que pasó, yo en cuanto salgo a la calle volteo hacia todas partes para ver si noto algo fuera de lugar o hay alguna persona que no pertenezca al pueblo; hay desconfianza entre los vecinos y a partir de las cinco o seis de la tarde las calles están solas”, comentó María, una madre de familia nativa del lugar.





