Con 41 años como funcionario petrolero, José Antonio Ceballos advierte que si no hay reforma energética la paraestatal desaparecerá, pero señala que no sólo es una cuestión de dinero, sino de ejecución interna. El “decano” de la empresa admitió además que el mundo se modernizó y “la infraestructura simplemente quedó estática”
A José Antonio Ceballos Soberanis pocos en Pemex le podrán doran la píldora sobre cómo se ha mantenido en pie esa enorme paraestatal, que a 70 años de vida está maltrecha, todo le cruje y, dice, está a punto de irse de bruces, llevándose entre las patas a todo México.
“O la empresa se modifica o va a meter en problemas al país. Si le va mal a Pemex nos va ir mal a todos, eso es real, o Pemex encuentra una manera distinta de seguir adelante, o desaparece”, asegura en entrevista el director general de Pemex Refinación.
Ceballos Soberanis habla con conocimiento de causa. Su experiencia en la industria petrolera es larga. En 1967, cuando era pasante de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, entró a trabajar a Petróleos Mexicanos; entonces el director de la empresa era Jesús Reyes Heroles.
Cuarenta y un años después y luego de haber pasado por la subdirección de tecnología de explotación del Instituto Mexicano del Petróleo, de ser superintendente de evaluación de yacimientos, coordinador de proyectos marinos prioritarios, responsable de la exportación de crudo, coordinador ejecutivo de comercio interior, subdirector comercial de Pemex Refinación, director general de Pemex Exploración y Producción, hasta llegar a la dirección corporativa de operaciones de donde regresó al IMP y desde donde fue llamado para hacerse cargo de Pemex Refinación, su jefe vuelve a llamarse Jesús Reyes Heroles… González Garza.
Ceballos Soberanis cuenta que al actual director de Pemex, que entonces era un niño, no lo conoció cuando llegó a la empresa hace cuatro décadas. “Estaba muy chavito, jugaba canicas. Yo lo conocí poco después, pero es una persona a la que le tengo no sólo gran amistad, sino un enorme respeto. Es un hombre dispuesto, deseoso de hacer cosas, como su papá, sólo que con diferencias de tiempo. Eso hace todo”.
—¿En estos 41 años de trabajar en Pemex, cómo ve los cambios que ha tenido la empresa, cómo era la que dirigió aquel Reyes Heroles y este Reyes Heroles?
—A Reyes Heroles papá lo conocí cuando yo era egresado de la facultad y Pemex estaba en una situación distinta. En 1967 era un Pemex en formación y ahora es un Pemex muy atribulado, con muchos problemas encima, derivados, no sólo de cuestiones de falta de recursos, sino porque en todo este tiempo lo que no se ha podido generar en Pemex es la capacidad de ejecución de proyectos, sobre todo. El problema de Pemex no sólo es de dineros, es de capacidad de ejecución.
En el centro de la polémica, sobre todo después de que el presidente Felipe Calderón envió su iniciativa energética al Senado de la República, donde el punto central precisamente es la refinación del petróleo, y con las tribunas del Senado y la Cámara de Diputados tomadas por los opositores al proyecto, Ceballos Soberanis reconoce:
“En estos 70 años los petroleros que hemos servido a Pemex hemos hecho mucho, pero también hemos dejado muchas lagunas, principalmente en lo que tiene que ver con el desarrollo de proyectos, cosas que queremos hacer y que no nos han salido por algunacircunstancia.”
—¿Dónde ubica la razón de por qué no han salido bien las cosas?
—No tanto es cuestión de recursos, esos los ha tenido Pemex, nos los han dado de diferentes formas, creo que ha sido cosa de nuestra propia capacidad interna de ejecución, donde no nos hemos podido poner muy claros. Cuando digo nuestra propia capacidad, no digo solo la de Pemex, también la del gobierno, que sí ha aportado dinero generosamente, pero a veces no han entendido claramente a dónde deben ir esos dineros.
Por 1983, en la época del presidente Miguel de la Madrid, México tenía muchas reservas, que se habían descubierto en la época del ingeniero Jorge Díaz Serrano. Se hablaba de “administrar la abundancia”. Un día el joven ingeniero Ceballos estuvo en una reunión en donde un alto funcionario del gobierno federal mencionó que, ante tantas reservas, por qué no “le parábamos un poco.
“Eso era un error terrible, el negocio de la exploración es de constancia, a veces te salen, a veces no. Esta historia de claroscuros de Pemex lo ejemplifican aspectos internos de nosotros y de la política del gobierno.
“No le podemos parar, pero ¿cómo le decía yo a un secretario de Estado que está equivocado, que hay que seguir y seguir? El asunto de la exploración no es de que tengas los recursos o no, sino de que seas constante, consistente. Los geólogos son como los gitanos, a veces le atinan a todo, a veces no le atinan a mucho, y así se debe entender.”
—En estos años de trabajo, ¿cuál ha sido desde su punto de vista el momento más crítico para la empresa?
—El asunto de Pemex y su papel muy importante como soporte de las finanzas del país no ha sido positivo. Cuando una empresa juega un papel tan importante en las finanzas de un país hay que vigilarla muy de cerca, no es cuestión de que seas capaz de generar el ingreso, sino que ese ingreso se aplique bien y cuando digo se aplique bien es que le quede a Pemex lo que necesita para su desarrollo correcto.
“El 40 por ciento del ingreso público, se dice, procede de Pemex. Y bueno, es una empresa pública que tiene que dar esa cantidad de su ingreso al gobierno federal, pero cuando no hay la capacidad de seguir generando ese 40 por ciento de manera correcta la empresa empieza a entrar en dificultades, como en las que está ahora.”
Insiste el director de Pemex Refinación que la paraestatal ha tenido dinero. El asunto, dice, es que ese ingreso se utilice para seguir generando el mismo 40 por ciento, porque lo que pasa es que al cabo del tiempo aparece la queja de que hace falta dinero para el desarrollo de la empresa y es cuando “el gobierno empieza a sentir el calor de estar dando dinero y no ve las nuevas reservas, y el asunto es que las dos partes no se coordinaron, y si se quieren que Pemex siga generando la misma cantidad de impuestos, se necesita una manera correcta de desarrollo, o Pemex no va poder seguir dándole al gobierno ese 40 por ciento de impuesto”.
Asegura Ceballos Soberanis que en este momento “Pemex tiene un problema grave, serio, porque no tiene forma de desarrollarse, no tiene recursos, sus reservas están decayendo, su capacidad de importación de gasolinas aumenta. Dices tú ¿cómo le hago ahorita, con puros recursos nada más? No, tendrías que haber desarrollado una mejor capacidad para utilizar esos recursos.
“Ahorita, aunque dieran los dineros, así bruscamente, no se puede, no hay forma que crezca de 12 mil millones de pesos en un año a 35 mil millones al otro, no hay capacidad de ejecución, el desarrollo debe ser paulatino”.
Afirma el director de Pemex Refinación que en la empresa no ha habido esa gradualidad necesaria. “De pronto sucederá que ¡se acabó el negocio! Porque ya no habrá forma de seguirse desarrollando, porque el modelo está agotado. Un ejemplo: lo de Cantarell se sabía que iba a suceder desde hace trece o catorce años, cuando empezamos a hacer el proyecto.
—¿Cómo ha sido el tránsito de una empresa nacionalista a una empresa inmersa en el jaloneo de una economía global?
—Es muy frustrante ver que lo único a lo que nos está conduciendo esta discusión es al blanco o al negro, o mejor dicho, o eres brigadista o era traidor a la patria. Perdón, yo no soy ni una ni otra, no puedo ser traidor a la patria, he servido de la mejor manera que he podido a esta empresa durante mucho años de mi vida, pero no puedo ser brigadista, no puede ser que de pronto digas aquí ya no hay discusión posible.
“Lo que es un hecho es que el modelo de Pemex con el que nos desarrollamos ya está agotado, ese ya no existe y eso no se resuelve simplemente diciendo ahorita va dinero y agárrense porque va dinero de Pidiregas o voy a pedir prestado o lo que sea; no es un asunto sólo de dinero, es analizar cuál es el modelo que le queda a Pemex en este momento específico. ¿Solos nosotros otra vez todo, como lo hicimos en 1938? Entonces, además, no había otra salida. En 1938 lo hacíamos solos o no lo hacía nadie por nosotros. Ahorita hay más opciones de análisis y es lo que tiene que hacer Pemex. No es nada más decir necesito dinero, dénmelo, y ya está, se resolvió el problema.”
La situación que vive Pemex no se resuelve dejando el cochinito del niño, ni el anillo de la boda. Se necesita una manera muy clara, abierta de discutir “vamos a ver qué necesita Pemex para seguir siendo el sustento de México”, dice Ceballos.
El funcionario petrolero afirma que si no hay una reforma energética en donde se contemple la realidad de Pemex, la empresa “va a desaparecer, cuando menos al Pemex que conocemos ya no lo vamos a seguir viendo. Un buen día va a tronar, las reservas han seguido bajando, donde levantes piedra salta sapo. Estamos comprando mucha gasolina, no podemos hacer los proyectos en tiempo, no estamos produciendo los combustibles que debemos producir, no hay un área donde diga aquí me siento cómodo, nos están robando los ductos de manera brutal, los barcos ya no cumplen con la norma marítima internacional, y si nos quedamos viendo este panorama se acabó el negocio. La infraestructura de Pemex simplemente quedó estática, las circunstancias se modificaron en el mundo y nosotros no fuimos capaces de adaptarnos a la realidad. Estamos viendo problema tras problema, queremos pensar que solititos se van a resolver, pero no es así: o le pones de tu ronco pecho o no van a salir las cosas”.
—¿Si usted tuviera oportunidad de pararse en el Zócalo frente a la gente que se opone a la reforma energética, qué les diría?
—Yo les diría que escuchen la realidad, no la vamos a inventar nosotros, el mundo no es como queremos que sea, es como es. He tenido compañeros de toda la vida que aquí estuvieron treinta, cuarenta años y vivieron su realidad, los directores no todos han sido petroleros, lo acepto, unos como Jesús es hijo de petrolero, el ya estuvo en la Secretaría de Energía, conoce el tema, otros no lo conocieron tanto, pero habemos muchos petroleros que estuvimos toda la vida y lo que queremos decirles es: vamos a analizar con cuidado el asunto, vamos discutiendo el tema, igual no nos ponemos de acuerdo, pero igual tratamos de discutirlo, lo que no se vale es decir tú estás mal, yo estoy bien, y ahí nos vemos, así no vamos a llegar a ningún lugar.
“Pemex tiene setenta años, ya lo vivimos de muchas maneras, lo único que no se vale es no discutir. Pemex ha sido de todas las maneras y muchos hemos contribuido a lastimarlo y otros a tratar de ayudarlo, pero, qué vamos a decirle a las generaciones que vienen, nos tocó discutir el tema, pero no quisimos discutirlo, háganle como quieran. Vamos a discutirlo, aunque no nos pongamos de acuerdo.
“Estamos metidos en un atolladero como país que depende demasiado de un ingreso que ahorita, por la coyuntura de precios es alto, pero a mí me tocó vender en 1986, como gerente de exportación, un cargamento a 4.90, a España. No podíamos vender el cargamento y era o meterlo en una embarcación y dejarlo que avanzara en el mar, con lo cual nos iban a meter a la cárcel a algunos, porque estaba prohibido, o venderlo por los medios que había a los precios que se pudiera: lo vendimos en la segunda opción, a cuatro y cacho.
Ahorita está a 91 dólares, pero el mundo no va a ser así siempre, así como no fue para siempre de cuatro y cacho, no va a ser de noventa y cacho, mejor sentémonos a platicarlo. Lo único que no acepto después de tanto tiempo de trabajar aquí es que me digan es así y punto, podría ser así, pero vamos discutiéndolo. Porque Pemex es una empresa que se nos está yendo de las manos, y los que estuvimos a cargo y los que han estado desde el gobierno han contribuido a eso, es cierto, pero yo no quiero encontrar culpables, lo que quiero es que esto no se acabe”.





