Los partidos y el IFE han identificado problemas que podrían darle a las autoridades varios dolores de cabeza
Violencia, falta de participación ciudadana, aplicación de las nuevas reglas de conteo de coaliciones y el recuento voto por voto son algunos de los asuntos que podrían convertirse en dolor de cabeza para el Instituto Federal Electoral (IFE), los partidos políticos y los ciudadanos en la próxima jornada electoral, según advirtieron organizaciones internacionales y los mismos institutos políticos.
Debido a la lucha iniciada por las autoridades contra el crimen organizado, PRI y PRD perciben que la violencia durante la jornada electoral puede generar algunos focos rojos. Sin embargo, el Instituto sólo tiene en la mira entre 70 y 75 casillas —de 139 mil que se instalarán— con posibles problemas, no necesariamente de violencia, por temas ajenos al narcotráfico.
“Hay un riesgo desde el punto de vista de algunas zonas del país en donde los sectores criminales han intentado amenazar a partidos, a candidatos, y esto lo han querido difundir en ciertas zonas; hay que aclararlo, no en la generalidad de las zonas, en algunas muy focalizadas, y una manera de vencer este tipo de amenazas es acudir a las urnas de forma importante.
“Somos muchos más los ciudadanos que queremos una transformación pacífica en México que quienes quieren mantener las cosas como están”, explicó Sebastián Lerdo de Tejada, representante del PRI ante el IFE.
El partido del sol azteca pone la lupa en Michoacán, lugar en donde existe, desde su visión, molestia por los operativos del gobierno federal.
“Ya está surgiendo la idea en esas comunidades afectadas de que no se van a poner las casillas el día 5 de julio.
Para ellos, esta acción del gobierno federal no tiene justificación en la lucha contra el crimen, sino que es una estrategia política y están llegando a la conclusión preocupante de que, en represalia, las comunidades no van a permitir que se instalen las casillas.”
Ante ambas preocupaciones, el consejero Benito Nacif revela que “tenemos identificado un grupo, es muy pequeño, de casillas —en relación con el total, que son más de 139 mil—, estamos hablando alrededor de 70, 75 casillas donde estamos tomando medidas para que se instalen y operen adecuadamente.
“Estamos solicitando la ayuda de las fuerzas de seguridad, federales y estatales; estamos conscientes del problema, estamos trabajando para garantizar que los ciudadanos puedan tener una jornada cívica el 5 de julio, sin alteraciones al orden público, completamente protegidos por la fuerza del Estado.”
La amenaza del ausentismo
Dentro de los temas que más preocupan se encuentran el abstencionismo, el voto nulo o en blanco y la asistencia de los funcionarios de casillas a las mesas de votación.
En 2003, año de elecciones intermedias, se registró la participación ciudadana más baja de los últimos años. Sólo 43% de los electores con credencial acudió a las urnas. En exclusiva para este diario, el consejero presidente del IFE, Leonardo Valdés Zurita, afirmó que espera un volumen de votantes de 30 millones de personas, lo que equivale a 39% de la actual lista nominal.
“Que los ciudadanos no salgan a votar será motivo de preocupación, no sólo de los partidos políticos, sino también de la autoridad electoral. Una baja participación implica una baja legitimación de las autoridades resultantes del voto,” consideró Roberto Gil Zuarth, representante del PAN ante el IFE.
En el Instituto consideran que el tema también incumbe a los partidos. “En la medida en que entendemos que somos corresponsables, entenderemos que la participación de los ciudadanos está respondiendo a eso, al trabajo del IFE para organizar las elecciones, pero también el llamado de los partidos para que los votantes se interesen y participen en la jornada electoral”, consideró Valdés Zurita.
Para el perredista Rafael Hernández, el abstencionismo estará marcado por “factores como la crisis económica, seguridad pública y hasta la influenza. De por sí elecciones intermedias no despiertan tanto interés como las presidenciales y hay mucha gente que considera que hubo fraude electoral en 2006, todo esto son factores ajenos al proceso electoral, pero pueden incidir y causar problemas.”
Pero no asistir a la cita con las urnas no sólo es un problema de sufragantes, sino hay riesgo de que quienes fueron capacitados como funcionarios de casilla simplemente no lleguen. Para el PRD, los focos rojos pueden encenderse con “índices bajos de participación, que algunos funcionarios de casilla designados no se presenten a cumplir con su encomienda.
“El IFE tendrá que estar muy atento en las evaluaciones, en la confirmación de todos los ciudadanos capacitados y que fueron designados funcionarios de casilla y confirmar su participación. Los partidos tenemos que ver que haya un cumplimiento para que la jornada tenga una instalación de casillas en márgenes de 95%.”
Del voto útil al voto inútil
“Esta promoción intensa que se ha hecho para no ir a votar o para anular el voto me parece que es una pena, que es necesario revisar. Muchos de quienes promovieron en 2006 el voto útil ahora resulta que están promoviendo el voto inútil; cualquier ciudadano que renuncie a elegir sus autoridades está permitiendo que alguien más lo haga por él, y yo creo que hay que transformar la crítica en propuesta, pero fundamentalmente la indolencia en participación”, consideró Sebastián Lerdo de Tejada, representante del PRI.
El voto en blanco o nulo no sólo podría convertirse en una dificultad por su número, sino también para los partidos que buscan refrendar su registro con 2% de la votación emitida, consideró el consejero Marco Baños, al enfatizar que “entre más alta participación es mayor el universo de votos para que un partido mantenga el registro; si el voto en blanco incentiva la participación, aunque ésta sea en blanco, sube la posibilidad de que un partido retenga el registro, porque 2% no se calcula con votos válidos, sino con todo.”
Otro problema previsto por Acción Nacional acerca del voto en blanco o nulo es la posible discrepancia entre los resultados que arrojen las encuestas de salida y las que dé a conocer el PREP y el conteo oficial.
“Podría generar desconfianza y debates estériles en el mismo Consejo General o entre los propios partidos políticos y la autoridad; no es deseable, no es sano que regresamos a debates sobre alguna información que no cuadra porque siempre hay argumentos políticamente interesados para tratar de ganar en la mesa lo que no se gana en las urnas”, opinó Roberto Gil.
En respuesta a esta preocupación del PAN, el consejero Benito Nacif consideró que “nunca antes en este país el voto nulo había sido algo que les preocupara a los encuestadores o a la opinión pública, entonces esto va a ser un experimento, no vamos a saber su magnitud hasta que el PREP arroje datos, se estabilice y, de forma definitiva, hasta que tengamos los cómputos distritales.”




