Estudian en Los Pinos las condiciones políticas y sociales para cambios en la materia
La oficina del presidente Felipe Calderón se convirtió en la sede de la revisión de las condiciones políticas y sociales en torno a una eventual reforma energética.
Sin la participación del secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño Terrazo, el mandatario federal analizó la situación de la industria petrolera y sus posibilidades de cambio con los coordinadores parlamentarios de su partido, Acción Nacional (PAN); Santiago Creel, en el Senado, y Héctor Larios en la Cámara de Diputados.
En la evaluación también participaron la secretaria de Energía, Georgina Kessel, y el director de Petróleos Mexicanos (Pemex), Jesús Reyes Heroles.
Un comunicado oficial de Los Pinos informó de los asistentes al encuentro con el presidente Felipe Calderón.
Se dijo que durante esta revisión correspondió a la secretaria Kessel presentarle al mandatario el diagnóstico que realiza la dependencia a su cargo respecto de la situación que guarda la industria petrolera mexicana.
Pero no fue sólo una reunión de aspectos financieros y tecnológicos en torno a la exploración que Pemex necesitaría realizar en el fondo del mar, para compensar el declive en las reservas del complejo Cantarell, o de las refinerías que habría que construir para procesar el crudo, temas cruciales de la eventual iniciativa.
De acuerdo con este informe de Los Pinos, los asistentes a la reunión también revisaron con el Presidente “el proceso de diálogo que se lleva a cabo con distintos actores políticos y sociales, así como las posturas que los legisladores de distintos partidos han expresado sobre el sector de hidrocarburos”.
Por otra parte, al salir de la residencia oficial, el coordinador panista en San Lázaro aseguró que será ahí en Los Pinos donde se determinará el momento de entrega de la iniciativa energética. “Yo preferiría no caer en especulaciones, el tema va avanzado, estamos avanzando en el contenido”, comentó el diputado.
Y evadió responder si el proyecto será presentado por el Ejecutivo federal o por alguna bancada.
Lo que si dejó en claro es que esto se decide en la oficina presidencial, una vez que se le preguntó para cuándo se enviaría la propuesta. “Eso lo determinan ellos”, respondió en alusión a Los Pinos. Parco en sus comentarios, se limitó a señalar que “las cosas van bien”.
La iniciativa habrá de presentar la próxima semana y, de acuerdo con lo expresado por el Presidente, no pretendería una reforma constitucional ni la privatización de algunos de los procesos de Pemex.
La reforma calderonista energética buscaría darle a la paraestatal una mayor autonomía en sus facultades de decisión y contratación; libertad suficiente para acceder a tecnología de vanguardia que multiplique su capacidad operativa.
También impulsar un nuevo modelo de control que erradique la corrupción sin tanta burocracia; y darle a la paraestatal soporte de empresas especializadas para superar el rezago tecnológico, a fin de colocarse entre las cinco compañías petroleras más importantes del mundo.
El argumento central de la reforma sería reducir y eliminar la dependencia de importaciones del exterior en petrolíferos, petroquímicos y gas natural, “dependencia que esa sí, es la verdadera amenaza a la soberanía”, refirió el mandatario federal en la celebración del 70 aniversario de la expropia-ción petrolera.




