Ni el Estado ni el mercado pueden, por sí solos, resolver nuestros problemas de desigualdad, dice el mandatario
LIMA. Una vez que el tema de la crisis en la oferta de alimentos alcanzó a la Cumbre América Latina-Unión Europea, el presidente Felipe Calderón hizo suya la advertencia acuñada por los presidentes, primeros ministros y enviados gubernamentales: el asunto puede echar por tierra los avances alcanzados en la superación de la pobreza, profundizándola de nueva cuenta.
En su calidad de relator de la sesión en la que se analizó el punto, a puerta cerrada, sin acceso a los medios, el mandatario mexicano planteó: “El desafío de los alimentos evidentemente es una de las mayores amenazas que podrían hacer retroceder lo avanzado en términos de combate a la pobreza”.
La reseña del presidente Calderón no estuvo exenta de señalamientos con los que ventiló su personal punto de vista, como en el planteamiento de las causas de esta escasez, apuntado hacia la emigración.
Alegó que por lo que respecta a México, el problema tiene que ver con las economías que, sin subsidio agrícola, por las condiciones de pobreza de sus gobiernos en la década de los ochenta y noventa, los agricultores, incapaces de competir con economías subsidiadas en la producción de alimentos, terminaron por abandonar sus tierras.
“En el caso nuestro”, puntualizó, “a través de la emigración y fue, seguramente, en el caso de la parte este de Europa y parte de Asia, lo cual ha impedido, precisamente, que crezca globalmente la oferta alimentaria, al mismo tiempo que la demanda. Es tiempo de corregir eso”.
Coincidía en ese argumento con la presidenta de Chile a quien en su exposición llamó “nuestra querida amiga Michelle Bachelet”, en el sentido de que la crisis alimentaria también es resultado de iniquidades en los sistemas de producción alimentaria.
“Independientemente de cuál sea la causa estructural de este fenómeno, no adentramos en ello, si es el aumento masivo del nuevo poder adquisitivo de miles de millones de consumidores en China o India, o son otras razones de política pública; el hecho es que hay un crecimiento de la demanda en el mundo, que no fue acompañado con un crecimiento de la oferta de alimentos de manera sistemática”, expuso el Presidente.
Agregó que había una propuesta de acomodar los excedentes: el arroz en Ecuador o la carne de puerco en Panamá, en países con faltantes, y que por otra parte también se sugirió como “la mejor solución”, una política de mayor apertura al comercio, a fin de que sea éste el que corrija el desfase entre oferta y demanda.
Y de nueva cuenta, Felipe Calderón aprovechó el foro de las conclusiones para fijar su postura: “Yo resumiría, finalmente, que en el largo debate que tenemos en nuestros pueblos entre Estado y mercado, en términos de pobreza, precios, alimentos, etcétera, la conclusión es obvia: ni el Estado ni el mercado pueden resolver por sí solos los problemas que tenemos”.
Alegó que el mercado es una condición necesaria, indispensable para un crecimiento productivo e indispensable para el desarrollo, pero no suficiente.
“Se requiere”, sostuvo en su conclusión, “de la acción rectora y rectificadora del Estado para corregir las enormes desigualdades y la pobreza que seguimos sufriendo, particularmente en nuestro continente de América Latina”.
El consenso mayor fue en torno a la acentuada desigualdad que observa Latinoamérica y a la necesidad de centrar los esfuerzos en políticas sociales focalizadas, en la generación de empleos y en el impulso de infraestructura para garantizar mejores condiciones de crecimiento económico, el cual, se subrayó, no es “la salida” a la marginación, pero sí un componente indispensable en cualquier estrategia.
“Lo que ha funcionado, en términos generales, son las políticas que, como han enfatizado muy bien estas cumbres y la Unión Europea, específicamente, son las políticas que promueven la cohesión social, que promueven, precisamente, el rompimiento de la marginación de amplios sectores de la población y básicamente es la igualdad de oportunidades”, resumió.
En la mesa correspondiente a cambio climático, el presidente Felipe Calderón presentó la propuesta de crear el Fondo Verde.
“La idea es que se diseñe un mecanismo según el cual, todos los países pueden tirar contra este fondo y el fondo pagaría, por ejemplo, una determinada cantidad de dólares o euros por cada tonelada de carbón que deje de emitirse o que se recupere a través del sistema”, explicó al dar posteriormente un mensaje a la prensa mexicana.
“Déjenme decirles que la propuesta del Fondo Verde fue muy bien recibida por todos los países con los que tuvimos oportunidad de conversar; incluso existe el compromiso de varios de ellos de impulsar en la Unión Europea la aceptación del fondo, como Francia concretamente, y Finlandia”, contó.
En concreto, Calderón logró que este año se organice en Honduras una cumbre latinoamericana sobre el particular, donde él presentaría los pormenores del Fondo Verde.
Adelantó que la asignación del dinero se haría con base en una fórmula que ya se diseña en su gobierno.
“Se trata de resolver un obstáculo que han tenido las estrategias globales contra el cambio climático, sobre todo ahora que se está negociando el llamado Post-Kyoto, o lo que habrá después del año 2012, en que concluya una etapa del Protocolo de Kyoto, y es una estrategia para salvar el obstáculo de la falta de financiamiento a las estrategias contra el cambio climático”.




