José Woldenberg, ex consejero del IFE, mantuvo la crítica hacia los anulistas, al argumentar que ellos dejan las decisiones en manos de los que sí votan. Incluso calificó la ola como una “presunción”.
A su posición se sumaron los escritores Elena Poniatowska y Carlos Monsiváis. Este último comentó que votará, “porque uno no puede regalar su voto”.
Las redes sociales, los correos electrónicos y YouTube funcionaron como espacio para confrontar argumentos entre grupos como Voto nulo, No dejaré que me tapen la boca y Vota nadie.
Facebook fue el sitio en el que encontraron un lugar candidatos ficticios que parodiaban el movimiento de 2009.
Firmada por la organización falsa Por un México Peludo (PMP), esta semana se divulgó la imagen de un candidato inexistente que hace proselitismo “en favor del país”.
En un cartel muestra: “Este 5 de julio vota por el Doctor Mono. Es sádico, es ignorante, es un mono de caricatura y, aun así, es tu mejor opción”.
El Doctor Mono es un primate que usa una corona dorada pequeña y una bata blanca de doctor, y promete “pena de muerte para todos los que me desagraden, a pesar de que sea anticonstitucional y primitivo”.
René Bolio reconoció que sin el apoyo de medios los alternativos de internet, el voto nulo hubiera tenido menos difusión. El acceso a estos medios, consideró, propició que los jóvenes —cerca de 30 por ciento del electorado— se identificaran con el voto blanco.




