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26-Octubre-2008

Ni los intelectuales descifran a AMLO

Alejandro Sánchez

En el PRD aseguran que el desacato de López Obrador al aval que el grupo de notables dio a la reforma energética no fue un arrebato. Sostienen que la decisión de apoyar los dictámenes emanados del Senado la tomaron sólo diez de los más de 100 asesores que integran el equipo del tabasqueño

Muy agasajados por sus compañeros entraron legisladores del PRD a una reunión interna, pero uno de ellos les aguó la fiesta: Andrés Manuel López Obrador.

La sonrisa que afloraba en los labios de Pablo Gómez y Carlos Navarrete se borró cuando acabaron de explicar al ex candidato presidencial que la reforma energética de Calderón fue aplastada.

Dentro del portafolios quedó un catálogo con la reseña de 16 puntos, los más relevantes del Frente Amplio Progresista (FAP) que fueron incluidos en los siete dictámenes que integraron la reforma, pues López Obrador le puso hielo a una pregunta del coordinador del PRD en el Senado: ¿Cómo vamos a festejar?, fue el cuestionamiento de Navarrete.

Esperaba la mejor respuesta, revelaron las fuentes consultadas para reconstruir ese momento, confiado en que los intelectuales acaban de dar su visto bueno al proyecto cocinado en el Senado y que eran la garantía de unidad al interior del PRD al dejar el proyecto del FAP en sus manos después de los foros de consulta realizados en Xiconténcatl.

“Yo no cantaría victoria”, contestó el lunes pasado el ex candidato presidencial. Y en medio de un silencio, una oración retumbó en los oídos del senador: “Falta que nuestros asesores del gobierno legítimo hagan su valoración”. La voz con acento tabasqueño oscilo en el ambiente.

Ése fue el momento clave en que Andrés Manuel trazó el rumbo que tomaría el movimiento que encabeza y el cual justificaría tres días después con una consulta popular sui géneris: ante menos de cinco mil asistentes a su asamblea, votaron más de 17 mil personas en menos de dos horas, para conocer si sus seguidores aceptaban o no el proyecto al que integrantes del FAP e intelectuales dedicaron día y noche de su trabajo los últimos seis meses.

Y mientras se daba a conocer que la mayoría supuestamente había votado en favor del rechazo, los intelectuales enmudecieron. Hasta hoy no se ha conocido una postura firme de ellos frente al distanciamiento de López Obrador con su partido, y de la movilización callejera que buscó impedir la sesión legislativa el jueves en el Senado para aprobar los siete dictámenes.

La catarsis al interior del grupo de los 101 intelectuales en gran medida obedece a que fuera del país estaban dos figuras relevantes, entre ellas Ifigenia Martínez, en cuya casa de Coyoacán se armó la propuesta energética del FAP.

Hasta ahí fungieron como punto de conexión para sacar juntos, perredistas, petistas, convergencistas e intelectuales la reforma energética, revelaron fuentes del partido del sol azteca que estuvieron pendientes de las pláticas.

Otra de las figuras prominentes entre los intelectuales es Jorge Eduardo Navarrete, quien dijo a Excélsior que con “mucho gusto” daría mañana una entrevista para hablar del asunto. Pero en el discurso que él ofreció el jueves en el Hemiciclo a Juárez quedó registrado: “Podemos decir que no hay riesgo privatizador”.

En el grupo de López Obrador tienen sus argumentos sobre el intento de boicot de la sesión del jueves en el Senado para consumar la reforma energética.

Los perredistas del primer círculo del ex candidato presidencial señalaron que sólo son nueve intelectuales los que cedieron a la iniciativa, pero que el grupo que ha venido trabajando son más de 100.

“La mayoría dijo que las negociaciones iban bien, pero que faltaban puntos, lo que se desarrollaba hasta el lunes era una especie de negociación obreropatronal que va bien, pero no sin firmar el salario “Son cien los intelectuales y en el cuarto de a lado hay nueve que sólo eran un apoyo. Pero Andrés planteó un punto, el de los territorios, que es una trampa para entregar parte del país: aguas y tierra a empresas extranjeras que se encargan de la exploración y explotación del petróleo, así que fue la gente la que mostró su desacuerdo”, explicó uno de sus colaboradores.

Testarudez
El senador Graco Ramírez, secretario de la comisión de Energía, explicó que López Obrador tuvo más de diez reuniones con Pablo Gómez y Carlos Navarrete y había aceptado que no había riesgos en los contratos de exploración de Pemex.

—Senador, ¿persiste el riesgo de privatización de Pemex como advierte López Obrador?

—En el punto de la revisión de los contratos resolvimos con el PRI el asunto de la privatización.

Luego el PAN planteó una salida con filiales que tampoco aceptamos.

—¿Siguieron los candados a contratos incentivados?

—Sí, que coloquialmente significa que si durante la exploración las empresas no encuentran petróleo, no les pagan; y si se detecta, les pagan sus servicios en efectivo de acuerdo con el valor del precio del barril y con el valor del volumen que tenga el yacimiento.

—El riesgo, insiste López Obrador, es la enajenación de territorio porque se deja abierta la posibilidad en la exploración de bloques de pozos petroleros.

—Cuando los contratos no son incentivados, entonces no es atractiva la política de asignación de bloques.

—¿Le explicaron eso a Andrés Manuel?

—Se le explicó que si se hubieran aceptado los contratos incentivados, cuando la Comisión de Hidrocarburos o el Consejo de Administración de Pemex reconocieran que había un momento para la industria petrolera favorable, esto implicaba tener que asignarles bloques para la exploración a las empresas.

—Punto que rechazaron...

—Sí. Al no haber contratos de ese tipo, que no tienen incentivo, entonces no hay política de bloques. En derecho esto significa: lo que expresamente no está señalado no está autorizado.

—¿Cuántas veces trataron el tema con López Obrador?

—Pablo Gómez y Carlos Navarrete se lo explicaron más de diez veces a López Obrador.

—¿Los intelectuales estaban de acuerdo?

—Lo tenían claro.

— ¿Le sorprende la decisión de López Obrador de cambiar de decisión?

—No me sorprende porque en el 96, cuando hicimos la reforma electoral y le quitamos al gobierno la autoridad de lo que era el IFE a favor de la democracia del país, Andrés Manuel siendo dirigente nacional del partido nos pidió que votáramos en contra de la reforma que nosotros mismos hicimos.

En aquel entonces López Obrador pesaba mucho y obligo al partido a abstenerse. Una vergüenza para el partido si se considera que nosotros hicimos la reforma.

—¿En esta ocasión López Obrador desconfió de ustedes y mejor oyó a sus asesores?

—Pero el ingeniero Felipe Ocampo y Jorge Eduardo Navarrete (del grupo de intelectuales) dijeron todo lo contrario, que no había riesgo de privatización. Incluso, Pablo Gómez les explicó que nada más había un punto en el que el PRD no estaba convencido, el asunto de los bonos ciudadanos, el cual se ganó. Pero a pesar de eso López Obrador echó todo para abajo.

Graco Ramírez dijo que con o sin López Obrador el PRD seguirá adelante y festejó la iniciativa energética como un triunfo de su partido “porque evitamos la privatización”.

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