Buena parte de las propuestas perredistas forman parte de los dictámenes que el jueves se aprobaron en Xicoténcatl y que hoy se discuten en San Lázaro. Sin embargo, hace apenas unas semanas, una iniciativa para reformar a Pemex no estaba entre los planes del perredismo ni en la mente de Cuauhtémoc Cárdenas
El proyecto de nación del PRD cambió intempestivamente de rumbo. Ni siquiera en el imaginario de su agenda legislativa había sido considerada la posibilidad de modificar Pemex ni mucho menos hacer una reforma energética.
Y así lo hicieron saber una y otra vez los coordinadores en el Congreso, cuando sospecharon las intenciones del presidente Felipe Calderón de enviar a la Cámara de Diputados una iniciativa.
“Nosotros no vamos a presentar ninguna propuesta de reforma energética, y vamos a impedir un albazo del PAN y PRD”, dijo en febrero Javier González Garza, coordinador del PRD en el Palacio Legislativo de San Lázaro, y menos de dos meses después tomaron por asalto la tribuna para impedir la discusión.
Pero la inercia de la política los hizo cambiar de opinión, a partir de que Nueva Izquierda, con Jesús Ortega, candidato a la presidencia de su partido, comenzó a imponer su fuerza al analizar que PRI y PAN estaban decididos a entrarle a este tema.
Pese a ello, los legisladores incondicionales de López Obrador mantuvieron en la escena política activa la posición del ex candidato presidencial.
“El PRD en la Cámara de Diputados se opondrá a cualquier iniciativa de reforma energética, sea cual sea. La decisión está firme y fue tomada desde hace tiempo. Incluso si hay la intención de un albazo, la tensión al interior del Congreso sería significativa”, advirtió Alejandro Sánchez Camacho.
Sin embargo, se integró un grupo de legisladores y especialistas que, de la mano del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, dieron origen al embrión del proyecto del Frente Amplio Progresista (FAP).
Conformaron el grupo los diputados David Mendoza y Juan Guerra, los senadores Pablo Gómez y Graco Ramírez. Más tarde se integró Arturo Núñez; los especialistas Carlos Huerta, Benito Osorio y Fluvio Ruiz.
Así fue como el PRD centró su atención en el tema petrolero y más tarde las fuerzas radicales del partido del sol azteca aceptaron desocupar la máxima tribuna de la nación a cambio de discutir el tema en una serie de foros organizados por el Senado.
Una vez terminados esos trabajos, al grupo de legisladores y especialistas que contó con la asesoría del ingeniero Cárdenas, se sumaron los 101 intelectuales, con lo que López Obrador quiso tener el manejo del tema y condicionó que no fueran los diputados ni los senadores los que presentaran la propuesta, sino este grupo de notables.
Ya con el control de la corriente de Los Chuchos, con Guadalupe Acosta Naranjo al frente como presidente interino, los coordinadores de las cámaras de Diputados y del Senado, Javier González Garza y Carlos Navarrete, recibieron instrucciones de su partido de dejar el proyecto en manos de los intelectuales, al fin de cuentas el preproyecto ya había sido elaborado por el grupo en el que estuvo Cuauhtémoc Cárdenas, que sirvió de base para el que finalmente presentó el Frente Amplio Progresista.
“Fuimos explorando cuál era la reforma posible aunque no deseable, pero como izquierda no podíamos quedar fuera del debate”, recordó el diputado David Mendoza.
Aún sin conocer que semanas más adelante el proyecto inicial del PRD sería columna vertebral de la reforma energética recién aprobada, se tenía bien claro modificar la Ley Orgánica de Pemex, modificar el Consejo de Administración para acotar la participación del sindicato, cerrarle la puerta a los inversionistas privados en la exploración, refinación, transportación y almacenamiento de los energéticos.
De acuerdo con uno de los especialistas que participó en la creación del proyecto interno, se fueron desvaneciendo los argumentos de Pemex de que la paraestatal no tenía recursos y que estaba quebrada. “Se identifican donde están los fondos, o sea que Pemex no está en quiebra… El panorama ahí cambia para nosotros, porque la percepción es que vamos ganando el debate”, explicó.
En la dirigencia interina del PRD se discutió la posibilidad de que fuera en ese momento cuando se anunciara que el partido siempre sí llevaría propuesta energética al Congreso.
López Obrador tuvo una férrea oposición, recordaron perredistas consultados, pero después de intensas discusiones y de que el consejo del sol azteca aprobó esa decisión, se vio obligado a aceptarlo, aunque condicionó a que los intelectuales fueran por delante. También condicionó a que el PRD fuera acompañado del PT y Convergencia, o sea el (FAP) del que es coordinador Porfirio Muñoz Ledo.
Los perredistas hallaron el método para justificar el viraje: mediante una consulta popular en todos los estados administrados por el sol azteca, cuyos costos fueron cubiertos por los gobiernos estatales.
“A partir de ahí es cuando arrancan las reuniones en casa de Ifigenia Martínez, en Coyoacán, donde se creó la propuesta energética del PRD”, señaló la fuente consultada.




