El rompimiento entre Vicente Carrillo y El Chapo Guzmán tiene a Ciudad Juárez sumida en el terror
CIUDAD JUÁREZ. La mafia se salió de control en esta frontera.
Con la detención del narcotraficante Pedro Sánchez Arras, uno de los principales operadores del cártel de Juárez, se calentó más la plaza. El narcotraficante conocido como El JL, lugarteniente de Vicente Carrillo Fuentes, trata de ajusticiar a los responsables de la captura de Sánchez.
Pedro Sánchez fue detenido el martes 13 de mayo en Parral, Chihuahua, y actualmente está arraigado en el Distrito Federal. Este capo, de 38 años, era el número tres del cártel de Juárez, sólo debajo de Vicente Carrillo y de El JL. Sánchez controlaba la región de Villa Ahumada, Chihuahua, Parral y todo el sur del estado. Su maldad le hizo ganar la confianza de sus superiores.
Sánchez es originario de Villa Ahumada, donde tenía negocios y tiene familiares. Es hijo de Lupe Sánchez, un empleado de la Comisión Federal de Electricidad. Los vecinos dicen que desde niño era muy astuto y movido. Vendía chicles en la gasolinería durante las vacaciones y siempre quería ganar dinero. Desde jovencito apostaba en las carreras de caballos.
“Mi hijo era un niño bueno”, dice su madre, María Arras, quien vive en Villa Ahumada. “Le gustaba asistir a las carreras de caballos y nada más. De aquí se fue terminando la preparatoria y después lo veía muy poco. Yo no sé qué hacía”, cuenta la mujer.
Pedro Sánchez creció muy rápido en la organización. No se tocó el corazón para acribillar a sus competidores. Dicen que debe varias muertes de pobladores de Villa Ahumada. Y de un momento a otro ya era millonario. Tenía negocios y daba empleo a sus vecinos. La gente lo quería. Le agradecían el que les ayudara económicamente. Y era el dueño del pueblo. “Hasta el presidente municipal se le cuadraba”, platica un vecino.
El cártel de Juárez sufrió un golpe fuerte con su detención. Unos días después de su captura, uno de sus hermanos fue hallado en Ciudad Juárez, envuelto en una cobija, sin vida. Y ese fin de semana, un comando de sicarios mató a seis personas (entre ellos tres policías) en Villa Ahumada, pueblo que vive de la venta de burritos y quesos, ubicado entre Ciudad Juárez y Chihuahua.
La guerra del narco pasa por su peor momento en muchos años. Los cárteles de Vicente Carrillo Fuentes y de Joaquín El Chapo Guzmán, se disputan la plaza a balazos y ejecuciones. Al momento, el número de muertos ya supera los 460 en este año. Los dueños históricos de la plaza están realizando la defensa, comandados por El JL. Este capo tiene bajo sus órdenes a otro narcotraficante conocido como El Pariente, quien también es una pieza importante.
La región de Chihua-hua tiene narcos de peso completo. La agencia antidrogas de Estados Unidos, la DEA, en su oficina de El Paso, Texas, tiene detectados a diez capos de la droga que radican en Ciudad Juárez. Uno de ellos es José Rodol Escajeda, El Riquin; otro es Gilberto Ontiveros Lucero, El Greñas; otros son los hermanos Miguel y Eduardo Muñoz Talavera, hermanos a su vez de uno de los fundadores de la organización, Rafael Muñoz Talavera. Y también hay dos mujeres de Ojinaga: Mónica Rodríguez y Lidia Montoya.
Los capos de Juárez rompieron totalmente con los de Sinaloa.
El conflicto surgió desde el asesinato de Rodolfo Carrillo Fuentes, Rodolfillo, hermano de Vicente, ocurrido en Sinaloa en 2004. Ahí empieza el rompimiento, porque son señalados como responsables unos gatilleros de El Chapo Guzmán.
La relación era muy complicada hasta que este año se desbarató por completo. Vicente Carrillo le quiso cobrar derecho de piso a El Chapo para pasar la droga lo que nunca quiso hacer Amado Carrillo, El Señor de los Cielos, y comenzó la guerra, según los investigadores de la PGR. Así que El Chapo decidió arrebatarle la plaza.
Ciudad Juárez siempre ha sido una entrada de mercancía prohibida a Estados Unidos. Desde principios del siglo pasado, un grupo de chinos llegó a la ciudad para instalar burdeles donde se apostaba y se fumaba opio (los asiáticos venían huyendo del terremoto que destruyó San Francisco en 1906). Uno de los primeros registros oficiales sobre el consumo de droga fue el 1 de diciembre de 1920, cuando un inspector ordenó un cateo en cinco domicilios donde consumían opio, morfina y cocaína.
Los primeros narcotraficantes de Ciudad Juárez fueron El Pablote y La Nacha, esposos que aniquilaron a 11 chinos y se quedaron con el control de la plaza en los años veintes. Ellos fueron los reyes de la coca durante décadas.
En los sesentas controló las drogas Héctor González, El Árabe, nieto de La Nacha. Él dominaba la venta de mariguana y heroína y eliminaba a sus competidores. En 1976, surge en Ojinaga un liderazgo importante con Pablo Acosta, El Padrino o El Robin Hood de Ojinaga. Con él aprendieron el oficio Amado, Cipriano y Vicente Carrillo Fuentes, recomendados por su tío Ernesto Carrillo Fonseca, Don Neto.
A finales de la década de los setentas comenzó su carrera como narcotraficante Gilberto Ontiveros Lucero, El Greñas. El traficante convivía con los ricos de Juárez, compró un avión y comenzó la construcción de un hotel de lujo llamado El Palacio del César.
En los años ochentas, Rafael Aguilar Guajardo (entonces delegado de la Dirección Federal de Seguridad) y Rafael Muñoz Talavera crean el cártel de Juárez, con fuertes vínculos con la sociedad juarense. Controlan el tráfico de drogas en los ochenta y a la vez conviven con los empresarios.
Rafael Aguilar Guajardo era propietario del restaurante El Florida, en la avenida Juárez, y después compró el hotel Silvia. Era un hombre muy conocido en la ciudad. Fue asesinado en 1993 en Cancún. Y llegó el turno de Amado Carrillo Fuentes.
En un principio, a Amado Carrillo se le veía en los restaurantes de la ciudad y en los sitios más exclusivos. Aunque no convivía mucho con la alta sociedad, como sí lo hacía Aguilar Guajardo. Carrillo era dueño del hospital Garnica y compró una flotilla de aviones para enviar droga a Estados Unidos, pero terminó alejado de la comunidad. Siempre tuvo una buena relación con los narcos de Sinaloa y siempre les permitió el paso de droga por su plaza.
A la muerte de Amado Carrillo, en 1997, le siguió su hermano Vicente Carrillo Fuentes, actual jefe de la organización. Vicente Carrillo Fuentes rompió con El Chapo Guzmán y con El Mayo Zambada y les declaró la guerra este año. Esa ruptura ha provocado el mayor enfrentamiento registrado en Ciudad Juárez en toda su historia de narcotráfico, un hecho sólo comparado con una serie de ejecuciones ocurridas en los años setenta.




