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Por las calles del Centro Histórico, Isabel Miranda protestó ayer por el secuestro y muerte de su hijo Hugo Wallace, cuya foto aparece atrás de ella.Foto: Iván StephensLuego de la protesta, la señora Isabel Miranda escribió en la redacción de Excélsior acerca de lo que para ella significó el movimiento social de ayer.Foto: Érik Meza
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31-Agosto-2008

“Éste es el despertar de una sociedad dormida”

Isabel Miranda De Wallace

En 2005 secuestraron a Hugo Wallace. Un año antes, junto con su madre Isabel Miranda, protestaron contra la inseguridad. Ayer, ella caminó para reclamar por el plagio y asesinato de su hijo. Después, desde la redacción de Excélsior, reflexionó acerca del significado de iluminar el corazón del país

La marcha de hoy (ayer) es un despertar para México. Es un día muy especial para la sociedad mexicana. Ésta es la segunda marcha a la que asisto, aunque la diferencia es que hoy llegué como madre una víctima: mi hijo Hugo Alberto Wallace Miranda fue secuestrado el 11 de julio de 2005, a manos de una organización delictiva y, además, fue victimado por ellos mismos.

Nunca como hoy sentí la necesidad de manifestar mi indignación y reclamo hacia un gobierno que ha sido indiferente para esclarecer el caso de mi hijo y, peor aún, para encontrarlo. Luego de tres años no he podido darle cristiana sepultura.

A lo largo de la marcha sentí el apoyo de muchas personas que aun cuando no habían vivido una tragedia como la mía, eran solidarios. Algunas de ellas hicieron entrega de propuestas para que yo las haga llegar a las diferentes cámaras. En esas propuestas piden cambios y otras me solicitaban ayuda para resolver casos que llevan mucho tiempo sin ser atendidos. A todos nos hermanó el dolor de haber sido víctimas de algún delito.

Lo más impactante para mí fue cuando llegamos al Zócalo, repleto de gente joven, niños, ancianos, de todo tipo de personas. Se entonó el Himno Nacional y prendimos las veladoras. En ese momento irremediablemente me solté a llorar, porque le pedí a Dios que esa luz verdaderamente iluminara a México, mi camino y el de mi hijo.

Fue una sensación de desolación y tristeza porque a la marcha anterior fui con mi hijo y ahora vine a protestar y a manifestarme por su secuestro y muerte. Le supliqué a Dios que parara esta ola de violencia y que iluminara a todos los funcionarios. Supe que tenía que continuar luchando para que nunca más otra madre sufra lo que yo estoy sufriendo ni tenga que vivir el infierno de abandonar su vida para ir tras unos delincuentes.

En la marcha de hoy pudimos apreciar a una sociedad ordenada, respetuosa e indignada de vivir la ola de violencia que, día a día, va en aumento. Sin que nadie llevara la batuta, se organizaron espontáneamente coros y porras para pedir paz y tranquilidad.

Exigimos un México seguro, tal y como lo prometió el presidente Felipe Calderón. Pudimos apreciar a muchos niños que ya desde ahora tienen que vivir la experiencia de manifestarse para reclamar seguridad. Inclusive pudimos apreciar a personas de edad muy avanzada, con andadera, pero haciendo su mejor esfuerzo por ser solidarios con los jóvenes y niños.

A lo largo de la marcha se hacían escuchar los reclamos y hasta pedir renuncias de funcionarios, diciendo que ya estamos hartos de que nos digan que van actuar y no pase nada.

La sociedad ya no está dispuesta a dejar todo en manos de la autoridad, ahora la sociedad está dispuesta a ser más activa y a marcar planes de trabajo, tiempos y hasta ejecutarlos, porque lo único que sí tenemos claro los mexicanos es que ya no podemos vivir así, al filo de la navaja.

Debemos fortalecer nuestras instituciones, pero también es cierto que el Presidente como los gobernadores tienen que hacer cosas diferentes, porque lo realizado hasta ahora no ha funcionado.

¡México, despierta!, ya no permitas que te cuenten más cuentos. Estamos seguros de que el cambio tendrá que darse desde la sociedad y para ella.

Esta vez, después de la marcha, no nos iremos a casa como en otras ocasiones y nos quedaremos a esperar que la autoridad haga su tarea. Ahora la sociedad empujará este cambio indispensable.

Esta no será una marcha más, será la marcha del cambio, de rescatar el tejido social ahora tan descompuesto. Comencemos a trabajar en nuestra propia familia con los valores y principios.

Espero que hoy se inicie una etapa diferente en materia de seguridad. Porque no podemos continuar así. Esto ya no puede continuar de esta manera. Deseamos que algo como esto no vuelva nunca más a suceder. Esperamos que la sociedad no tenga que marchar nunca más pidiendo justicia y que ésta sea la última de las marchas.

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