REGGIO CALABRIA, Italia. De los 50 años que tiene de vida, más de 19 los ha pasado con escoltas de día y noche. Veinticuatro horas vigilado, custodiado a donde se mueva, viaje, maneje, en fin, donde vaya siempre hay alguien detrás de él. Desde hace 15 años renunció a ir al teatro, a cenar en un restaurante, a ir al cine.
Es Nicola Gratteri, el procurador sustituto distrital antimafia de Reggio Calabria, que hace unas semanas comenzó a ser conocido en México por haber encabezado, en la ciudad de Atlanta, el operativo Solare —cuya contraparte en EU se llamó Project Reckoning— junto con la DEA, el FBI y el ICE (Inmigratios and Customs Enforcement), de Estados Unidos.
Desde hace 25 años comenzó su batalla contra los grupos criminales de la región donde nació y, con mucho rigor, ha logrado juntar las pruebas y documentar los negocios que la ‘Ndrangheta tiene prácticamente en todo el mundo.
Gratteri, quien ha sufrido varios atentados pero evita hablar de ellos, es uno de los jueces que en Italia todavía viven para contarlo; que, a diferencia de Giovanni Falcone, Paolo Borsellino (asesinados en Palermo junto a sus escoltas en 2003) o Antonino Scopelliti (ejecutado en Calabria en 1991), sólo por mencionar algunos, ha corrido con mejor suerte.
Es este magistrado originario de Gerace, ciudad a 100 kilómetros de Reggio Calabria, el mismo que descubrió, junto con el ROS (Reparto de Operaciones Especiales) de los Carabineros y la DEA, que algunas ‘ndrinas ya habían alargado sus tentáculos con más narcos sudamericanos.
Desde hace dos años Gratteri comenzó a investigar los nexos de la mafia italiana con los mexicanos, los que pertenecen al cártel del Golfo. En especial, los clanes de Aquino-Collucio, originarios de Marina de Gioiosa Jonica, y los Schirripa, de Gioiosa Jonica, con bases en Nueva York, de los que ahora se tienen todas las pruebas, gracias a las cuales se pudieron detener a 175 personas en cuatro países.
Pero es realista y la experiencia le dice que es mejor estar atentos y trata de no hablar más del tema “porque es una investigación en curso”.
No ama los reflectores, pero cuando por fin acepta dar entrevistas pide que se encienda la grabadora. No le gusta repetir las mismas cosas y menos que las cambien. “Se necesita ser muy preciso en este tipo de información.”
“¿Sabe cuánto nos llevó escribir Hermanos de Sangre? Tres años, pero al final quedé muy contento porque es un libro histórico, documental, no de nota roja”, señala al referirse al libro que ya ha vendido más de 20 mil copias, pero que —aclara— ni los autores ni el editor reciben ganancias por ello. Explica que todo se va a la lucha social cuando se le pregunta por qué el suyo es más caro que otros libros sobre la mafia de su país.
“Pero ya en unos meses saldrá en alemán y en inglés”, señala, afable, camino a la Procuraduría de esta ciudad, donde tiene su oficina de frente al mar y donde continuamente lo buscan de todas partes del mundo para hablar siempre de lo mismo: las redes de la ‘Ndrangheta.
¿No le da miedo?, se le pregunta, pues este hombre no está solo: tiene esposa e hijos, aunque de ellos no hable en absoluto.
“Cada vida tiene un precio y cuando se comienza a hacer un trabajo es importante dar el máximo de uno mismo. Se necesita domesticar el miedo, entrenarse, metabolizar el concepto y darse cuenta de que no existe otra alternativa más que caminar para adelante, no pensar que se camina sobre el borde de un abismo.”
Y aunque han tratado de matarlo en dos ocasiones —la primera en 1989 y la otra de la que se tiene noticia en 2005, ambas con explosivos—, Gratteri asegura que no tiene enemigos.
“Yo no personalizo el trabajo, no odio a las personas que investigo, soy un técnico... Cuando inicio una investigación debo estar frío y lúcido. Si me tengo que enojar, lo hago con el legislador, con quien no nos da aquello que necesitamos para combatir a la ‘Ndrangheta”, dice Gratteri, el mismo que para poder darse un baño en las hermosas playas de Calabria tiene que recorrer kilómetros y kilómetros buscando no dejar pistas a aquellos que lo acechan.
¿Quién es Nicola Gratteri?
Nicola Gratteri es procurador sustituto de Reggio Calabria. Actualmente es uno de los magistrados italianos más expuestos en la lucha contra la ‘Ndrangheta, de ahí que este grupo criminal haya atentado contra su vida en al menos dos ocasiones. Desde 2003 está obligado a vivir bajo vigilancia continua.
Obra y gracia de los “hombres valientes”
De acuerdo con el Centro de Estudios Sociales y Económicos (Eurispes) de Italia, la mafia calabresa contaba en 2007 con una fortuna de 44 mil millones de euros (unos 800 mil millones de pesos), el equivalente a 2.9 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) de ese país.
62 por ciento de la fortuna de la ‘Ndrangheta (que significa “hombres valientes”, en griego) proviene del comercio de estupefacientes, es decir, 27 mil 280 millones de euros (500 mil millones de pesos).
Esta mafia tiene fuentes de ingresos más tradicionales, como la prostitución (que el año pasado le retribuyó dos mil 867 millones de euros), la extorsión y la usura, con la que obtuvo cinco mil millones de euros.
El tráfico de armas, en particular de fusiles Kaláshnikov (el AK-47 es el más famoso) provenientes del arsenal de la guerra de los Balcanes, le significó ingresos por otros dos mil 938 millones de euros.
Su centro de operaciones sigue siendo Calabria, donde nació y posee unos diez mil afiliados, pero también tiene células organizadas y estructuradas en América Latina, Australia y Estados Unidos.




