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31-Agosto-2008

Con su hijo de vuelta, regresaron a las calles

Alejandro Sánchez

Ayer había un manifestante pequeño con razones grandes para reclamar seguridad

Ayer había un manifestante pequeño con razones grandes para reclamar seguridad.

Un robachicos lo mantuvo cautivo un año, luego lo puso a vender chicles afuera de una estación del Metro, hasta que un conocido de la familia lo vio y ayudó a rescatarlo.

Tiene ocho años y se llama José Luis Martínez.

Hace diez meses volvió a ver a su mamá, de quien un tipo lo alejó cuando ella hacía las compras, pues por escoger los jitomates más rojos soltó al chiquillo por un instante... cuando volteó, el niño había desaparecido.

Una señora de un puesto contiguo en un mercado del Estado de México, donde Amelia Cruz de Martínez hacía sus compras, le dijo que un hombre se había acercado al niño, lo cargó y se lo llevó, y ella no avisó porque pensó que él era el papá o alguien de la familia.

José Luis iba ayer a la mitad del contingente de Paseo de la Reforma con una playera blanca con la leyenda “Ya basta”. A sus papás no les gusta que el niño hable del asunto, por eso ellos hablan por él.

“Espero que pronto vuelva a ser el mismo que dejé de ver a los cuatro años”, confía la madre, quien en 2004 también marchó contra la inseguridad. Pero ayer lo hizo con un ánimo diferente, pues cuando habla de José Luis luce una sonrisa que espera sea permanente.

Quien no marchó ayer es Joshua Keshaba Sierra, quien nació hace seis años. Pero por él marcharon sobrinos, primos, primas, tíos, tías y la abuela. Casi 30 familiares, que en total suman cuatro generaciones.

Entre los primos hay unos que ni siquiera lo conocieron, porque desde su desaparición, hace cinco años, la familia se ha incrementado.

Al igual que los Martínez, la familia de Joshua marchó hace cuatro años, pero al tiempo la suerte no es la misma.

El plagio de Joshua Keshaba ocurrió el 12 de agosto de 2003, cuando una banda aprovechó que el niño, quien en esa fecha tenía un año siete meses, estaba en casa de la abuela, solamente con una prima de 15 años.

Uno de los secuestradores forzó la cerradura y entró hasta la recámara de la casa para llevárselo. Como la prima de Joshua Keshaba se opuso los secuestradores le pusieron una bolsa de plástico en la cabeza hasta matarla por asfixia.

Pese a que la Procuraduría del Distrito Federal capturó a seis de los plagiarios involucrados y les dictó sentencia de 50 años de cárcel, las autoridades no lograron que ofrecieran datos para saber qué fue del pequeño.

La Asociación Mexicana de Niños Perdidos y Desaparecidos ha aportado todo lo que está a su alcance, aunque tampoco ha tenido indicios para encontrar a Joshua Keshaba, quien el día del rapto apenas llevaba 12 días en México, pues sus padres se fueron de mojados a Estados Unidos, donde nació. Fue enviado a nuestro país con la familia de la madre para que lo bautizaran, pero ocho días antes de recibir ese sacramento fue secuestrado.

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