En varias ciudades tuvieron lugar las manifestaciones contra la inseguridad, en las que participaron alrededor de 50 mil personas; Monterrey, Morelia y Querétaro destacaron por sus nutridas marchas; algunas otras se vieron contaminadas por militantes partidistas o por funcionarios de las administraciones locales
Miles de personas se manifestaron ayer en varias ciudades del país en protesta por la inseguridad y en demanda de que las autoridades garanticen a los ciudadanos una vida segura y en paz.
Con gritos de “¡Ya basta!” y “¡Justicia!”, miles de ciudadanos marcharon por las principales calles, encendieron velas o linternas y al final cantaron el himno nacional.
En varios lugares, militantes de partidos políticos o funcionarios de las administraciones locales quisieron sumarse a la protesta, y en algunos casos lo lograron.
Funcionarios del gobierno estatal y militantes de partidos políticos se infiltraron en la realización, en Hidalgo, de la marcha contra la inseguridad, en Pachuca. Entre quienes participaron estaban Víctor Kanan Huebe, aspirante a la alcaldía de Pachuca, y Jorge Moctezuma Aranda, delegado de la Secretaria de Gobernación.
En Monterrey, ni la amenaza de lluvia detuvo la marcha Iluminemos México, Iluminemos Nuevo León, contra una inseguridad que en los últimos tres años ha contabilizado 37 mil robos, homicidios, secuestros y ejecuciones.
A partir de las 6:45 de la tarde, las calles de Zuazua, Ocampo y Zaragoza fueron cerradas al tráfico vehicular; más de diez mil personas, de acuerdo con la Secretaría de Vialidad y Tránsito de Monterrey, participaron.
De acuerdo con Carlos Jáuregui, presidente del Consejo Cívico de las Instituciones, la marcha sirvió para exigir al gobierno “un compromiso visible y comprobable del Ejecutivo al menos tres horas al día, la reconstrucción de los cuerpos de seguridad, facilitar la denuncia y reformar a los Ministerios Públicos y los Juzgados”.
Tatiana Clouthier, presidenta de la Red Cívica local, dijo que debe existir un compromiso ciudadano, donde hoy más que nunca se debe participar para lograr un México mejor y un estado más seguro.
Finalmente, Gilberto Marcos Handal, presidente de la Federación de Colonias Metropolitanas, reprobó las acciones que el gobierno estatal ha emprendido en materia de seguridad, y comparó su actuación con un “carro viejo, porque quiere inyectar dinero para que se vea bonito, pero no cesan con las acciones de corrupción ni vandalismo en las corporaciones policiacas”.
Alrededor de 20 mil tapatíos entonaron el himno a la vera de la Glorieta de la Minerva, el símbolo de los triunfos de Guadalajara, y, veladoras en mano, lanzaron una plegaria por lograr la seguridad en el país.
“Quiero salir con mi bicicleta y pasar de la cuadra”, dijo a Excélsior Mariana, de siete años
“Vengo por mi hijo que murió violentamente; era el chofer del cantante Valentín Elizalde”, dijo doña Lupita, mientras sostenía la fotografía de su hijo.
En Cancún, mientras tanto, la marcha partió a las 6:20 de la tarde, del centro de la ciudad, para ir a la Plaza de la Reforma, frente al Palacio Municipal. Asistieron alrededor de mil 500 personas.
Aunque se había establecido que no participarían políticos, en la salida se pudo observar a dirigentes sindicales y al ex candidato a la presidencia municipal por el Partido Nueva Alianza, Maximiliano Vega.
En Tapachula, unas 200 personas vestidas de blanco marcharon desde el Parque Ferrocarril a la plaza central, para demandar en silencio un alto a la violencia.
Familias enteras, sin lanzar consignas ni llevar pancartas, llegaron a la plaza central de Tapachula, y luego ingresaron a la presidencia municipal, donde entregaron un documento al edil, el priista Ezequiel Orduña.
Comitán y Palenque, en Chiapas, tuvieron marchas poco concurridas: unas 50 personas en cada sitio.
En Nuevo Laredo, Tamaulipas, la marcha partió a las siete de la noche con dos contingentes: por un lado, un grupo religioso encabezado por los sacerdotes Rogelio Lozano Alcorta y Leonardo López Guajardo, con unas 300 personas, y por otro, el grupo de derechos humanos 5 de Febrero, encabezado por el periodista Raymundo Ramos, con 200 personas aproximadamente.
Reynosa, Tamaulipas, fue la única ciudad que canceló de última hora su participación. Representantes de diversas organizaciones informaron que les faltó tiempo para organizar la marcha, prevista desde hace un mes.
Rebeca Rodríguez, del Centro de Estudios Fronterizos, se lamentó de la falta de respuesta de la ciudadanía de esa frontera. Reynosa tiene la estadística de inseguridad más alta en lo que va del año. Sin embargo, afirmaron que realizarán la marcha la próxima semana, si responden los habitantes.
En Toluca, más de tres mil personas caminaron hora y media desde el Monumento a la Bandera (en la entrada de la ciudad) hasta la Plaza de los Mártires, frente al Palacio de Gobierno.
Los gritos de “¡Ya basta!” y “¡Justicia!” remataron el acto, luego del encendido de las velas y el canto del himno. Los manifestantes intentaron entregar un pliego petitorio a las autoridades estatales, pero nadie les abrió la puerta.
En Guanajuato, Irapuato, Celaya, San Miguel de Allende y León, además de las marchas contra la inseguridad, la nota la dio el secretario de Seguridad Pública de Guanajuato, Baltazar Vilches Hinojosa, quien no entiende estas manifestaciones ya que, para él, “Guanajuato es un estado seguro”.
En Irapuato y en Celaya las marchas fueron matutinas. Casi tres mil personas desfilaron en la capital cajetera desde las antiguas instalaciones de la feria hasta la Calzada Independencia, en el centro de la ciudad.
Unos mil 500 coahuilenses también respondieron al llamado de Iluminemos México: la explanada del Tecnológico local fue el escenario para que los ciudadanos gritaran su “¡Ya basta!”
También unos 15 mil michoacanos acudieron al llamado de Iluminemos México. Desde dos horas antes, familias enteras tomaron sus lugares para recorrer con velas en mano una de las principales avenidas de Morelia.
Bajo la lluvia, unos 800 hermosillenses marcharon en silencio.
Puebla, vio a unos cinco mil ciudadanos participar en la marcha que avanzó por la avenida Reforma hasta el Zócalo de esta ciudad, donde fueron enarbolados veladoras, velas, linternas y celulares.
Al menos cinco mil personas se concentraron en el Zócalo de Cuernavaca para exigir que paren la violencia y el crimen, pero también para demandar que las autoridades cumplan con su misión de detener a los delincuentes.
Cuernavaca es una ciudad lastimada por el secuestro, sus heridas son visibles y están marcadas en la estructura urbana: más de 180 calles tienen rejas para evitar el libre tránsito, en cada una de ellas hay historias de robos, asaltos y secuestros.
Aquí también llegaron vecinos del DF que, a última hora abandonaron el descanso de fin de semana y se sumaron a la marcha.
En Villahermosa, unas 200 personas recorrieron poco más de cinco kilómetros desde el Parque Tomás Garrido Canabal hasta la Plaza de Armas, donde se concentran las sedes de los tres poderes del estado.
Pese a que el contingente no fue tan numeroso como se esperaba, participaron empresarios, trabajadores, familias enteras...
En tanto, unas 10 mil personas participaron en esta ceremonia cívica de alcance nacional desde la Plaza de Armas de Querétaro, donde los tres poderes tienen su sede.
En Oaxaca, la caminata concentró un número importante de ciudadanos que, vestidos de blanco y con una linterna en las manos, exigieron a los funcionarios de los tres niveles de gobierno devolver la paz a las calles de la entidad.
Al término de la protesta, los responsables de la Iglesia católica tañeron las campanas de la Catedral.
Acapulco vio desfilar a unas 300 personas por la costera Miguel Alemán, desde el punto de reunión que fue el astabandera del Parque Papagayo, hasta el Zócalo.
En Colima, la marcha se inició a las 7:15 de la noche. Unas cinco mil personas, encabezadas por el obispo José Luis Amezcua Melgoza, recorrieron 15 cuadras del centro de la ciudad hasta llegar al Jardín Libertad ubicado frente a la Catedral. Ahí, otras seis mil personas más se unieron al clamor por la seguridad.
En Iguala y Zihuatanejo también se pidió seguridad. Ambas localidades, junto con Acapulco, padecen levantones y ejecuciones.
En Zihuatanejo, a las 6:30, apenas cien personas acudieron, sólo hubo un incidente: una persona que conducía un auto Tsuru color gris lanzó una bolsa con agua a los convocados y se retiró.
En Iguala, el dirigente de la Cámara Nacional de Comercio, Erik Esquivel dijo que partieron a las siete de la noche y acudieron mil 500 personas.
En Puebla, unas cinco mil personas participaron en la marcha. Una lluvia intermitente acompañó la manifestación, en la cual participaron personas de todas edades. “Violadores y secuestradores no tienen derechos humanos”, “amo a México”, “funcionarios: cumplan o renuncien” y “ pena de muerte a secuestradores”, fueron algunas de las leyendas escritas en las pancartas de la gente que en silencio caminó por la avenida Reforma hasta el zócalo de esta ciudad, donde fueron enarboladas veladores, velas, linternas y celulares para hacer un solo resplandor que exigió alto a la impunidad y a la delincuencia.




