Una enorme cantidad de armas y municiones fueron aseguradas, dijo el comandante de la división 205 del ejército afgano
LONDRES.— Al menos 27 rebeldes afganos murieron ayer en la provincia de Helmand en el sexto día de la operación militar Khanjar (Golpe de Espada) lanzada por Estados Unidos y Afganistán en el sur del país asiático, indicaron fuentes castrenses.
Durante la operación en el área Spin Masjid del distrito Gereshk, 27 rebeldes murieron y una enorme cantidad de armas y municiones fueron aseguradas, dijo el comandante de la división 205 del ejército afgano en la región sur, general Shir Mohammad Zazi.
Explicó que la ofensiva continuó en los distritos de Khanshin y Nawa sin que las tropas estadunidenses y afganas encuentren resistencia, según reportes de la agencia afgana de noticias Pajhwok.
Cuatro mil infantes de la Marina estadunidense y 650 soldados afganos llevan a cabo desde el pasado 2 de julio la operación Khanjar en la provincia de Helmand, bastión del rebelde movimiento Talibán.
Durante la operación, las tropas estadunidenses se han hecho del control de una zona estratégica, donde se ha iniciado la construcción de un centro de operaciones militares, según la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF).
Desde este complejo, las fuerzas internacionales planearán las ofensivas que lanzarán a lo largo del valle del río Helmand y la frontera con Pakistán.
En ese contexto, una granada de mano arrojada hacia un vehículo policial en el este de Afganistán explotó en medio de una multitud, causando la muerte de un civil y heridas a otros 28, dijeron fuentes oficiales, un día después que la escalada de violencia en todo el país cobró la vida de 10 soldadosextranjeros.
La granada en la provincia de Jost iba dirigida a policías que pasaban por la capital provincial, pero las víctimas fueron civiles en su mayoría, dijo el vicegobernador Tahir Jan Sabari.
Entre los heridos había cuatro policías y cinco niños de acuerdo con el subdirector del hospital, Abdul Majid Mangal. No estaba claro quién arrojó la granada.
El ataque se produjo un día después que bombas y balas mataron a siete soldados estadunidenses, al tiempo que tres soldados de la OTAN murieron al estrellarse un helicóptero, en uno de los días con más pérdidas para tropas extranjeras en Afganistán.





