JOST.— Dos soldados estadunidenses y diez rebeldes murieron ayer tras un ataque insurgente contra una base militar en el sudeste de Afganistán, mientras que siete policías fallecieron en el sur del país, indicaron autoridades, la OTAN y el ejército de EU.
Las fuezas armadas estadunidenses continuaron su ofensiva lanzada desde el jueves contra los talibán en la inestable provincia de Helmand (sur), de la cual no se conoce todavía ningún balance, aunque se hablaba la víspera de “fuertes combates”.
Ayer rebeldes hicieron estallar una bomba de fabricación casera
frente a una base militar del distrito de Zerok, en la provincia de Paktika (sureste).
“Dos soldados estadunidenses murieron y cuatro resultaron heridos”, indicó el portavoz militar, Charles Marsh.
La Fuerza de Asistencia a la Seguridad (ISAF) de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), confirmó el fallecimiento de dos soldados de EU. Según el vocero local Hamidulá Zhwak, los rebeldes habían colocado el artefacto debajo de un camión de combustible. “Justo después de la explosión, la base recibió disparos enemigos y tuvo apoyo aéreo”, añadió Marsh.
Al menos diez insurgentes murieron en un bombardeo aéreo y uno fue capturado, indicaron fuentes de la ISAF.
Autoridades afganas dieron cuenta de un balance más elevado y hablaron de 22 rebeldes muertos según el Ministerio del Interior y 32 de acuerdo con Zhwak, que también mencionó que ocho fueron capturados. Esos dos decesos elevan a 89 el número de soldados de EU fallecidos en Afganistán en lo que va de 2009.




