Cae misil en un bastión talibán del noroeste del país
DERA ISMAIL KHAN.- Uno de varios presuntos cohetes estadounidenses mató a siete personas en un bastión talibán del noroeste de Pakistán el domingo, informaron las autoridades, mientras un clérigo conservador puso en peligro los esfuerzos de paz en otras partes del país asiático al exigir que el gobierno inicie las cortes islámicas antes de dos semanas.
Ambos acontecimientos mostraron el estado delicado de la lucha contra los insurgentes en las regiones de Pakistán que tienen frontera con Afganistán, donde el gobierno realiza tanto negociaciones de paz como ofensivas militares.
En esa misma zona el gobierno del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, parece tener más que deseoso de aumentar la presencia de sus soldados, a pesar de las protestas paquistaníes.
Los misiles cayeron en el pueblo de Murghiban en la región tribal de Waziristan del Sur y también hirieron a tres personas, señalaron dos oficiales de los servicios de espionaje paquistaní.
Se cree que al menos cuatro de los muertos eran milicianos extranjeros, dijeron los oficiales, que hablaron bajo condición de anonimato pues no estaban autorizados para hacer declaraciones a los medios.
El complejo era al parecer un centro de entrenamiento de los milicianos, informaron los oficiales que citaron a informantes. Waziristan del Sur es el principal bastión del principal líder del talibán de Pakistán, Baitulá Mehsud.
Pakistán, de mayoría musulmana, se ha volcado hacia las negociaciones de paz para tratar de controlar la insurgencia en el noroeste, para el desconcierto de Washington y otros países occidentales.
El mes pasado el país aceptó aplicar la ley islámica en el Valle de Suat, un ex centro turístico donde los milicianos han ganado una gran influencia. El Talibán de Suat y el ejército acordaron un cese al fuego, tras un conflicto que ha desplazado a un tercio de la población del valle.
El gobierno de la provincia en el noroeste de Pakistán se comprometió a establecer las cortes islámicas en Suat y las zonas aledañas a Sufi Muhammad, un clérigo a favor del Talibán que acordó entonces negociar con el grupo extremista.
Muhammad estableció la fecha del 15 de marzo como plazo para que comiencen las cortes islámicas. También dijo que el Talibán y el gobierno deben liberar a los prisioneros de su contraparte para ese entonces y que deben obedecer inmediatamente un acuerdo que prohiba los despliegues públicos de armas.
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