Mató a cuatro personas antes de ser frenado a balazos por un soldado de élite
JERUSALÉN.— Al volante de una excavadora, un palestino dejó a su paso una estampa de desolación y muerte en la calle Jaffa, la más concurrida de Jerusalén, con coches hundidos, una moto aplastada y escombros por todas partes.
Al cierre de esta edición se reportaban cuatro personas muertas y 66 heridas, 45 de ellas de gravedad.
La excavadora inició su carrera destructiva a mediodía, cerca de las obras del tranvía que unirá varios barrios de la ciudad.
Las huellas del atentado son claramente visibles: un camión de pasajeros volcó, otro acabó empotrado en un poste y cuatro coches quedaron destrozados. Del maletero abierto de uno de ellos salen juguetes.
La excavadora acabó su carrera contra una moto que se convirtió en un amasijo de hierros y cables.
“Vi cómo la excavadora se dirigió en dirección de un autobús y logró volcarlo”, dijo Mordechai Wagner, testigo de lo ocurrido.
“Después arrolló varios automóviles y de no haber sido por la policía y un joven que se subió al tractor y lo mató (...) la escena sería peor”, prosiguió con la voz entrecortada.
Wagner compraba un medicamento en una farmacia vecina al lugar de la tragedia, cuando escuchó el impacto del tractor y los gritos de varias personas que corrían por la calle Jaffa.
En el lugar, algunas personas se encontraban con crisis nerviosa, tras haberse salvado de ser arrolladas por la excavadora.
La policía conocía al autor del atentado. Tenía 30 años, estaba casado y era padre de dos hijos, vivía en Sur Baher, en Jerusalén Este, y arrastraba antecedentes penales.
Un soldado israelí de una unidad de élite lo mató de varios disparos a quemarropa cuando la máquina estaba en movimiento.
La cabeza ensangrentada del conductor acabó reposando en el volante.
La policía y los principales organismos de seguridad permanecen en alerta máxima ante lo ocurrido y continúan la investigación para establecer si hay otros involucrados en el atentado.




