Al menos 35 personas que hacían fila afuera de una institución financiera para cobrar sus salarios murieron
ISLAMABAD.— Un atentado suicida con explosivos mató ayer a 35 personas frente a un banco cerca de la capital de Pakistán, mientras la ONU anunció que el aumento de la violencia la ha forzado a retirar personal y suspender su operación de desarrollo social en zonas colindantes con Afganistán.
Los insurgentes islamistas han ejecutado en las últimas semanas numerosos ataques en Pakistán que han causado más de 300 muertos en represalia por una ofensiva militar en un bastión del grupo extremista paquistaní Talibán en la región de Waziristán del Sur.
El atentado fue perpetrado en Rawalpindi, a las afueras de Islamabad, contra una fila de clientes, entre ellos militares, que esperaban ante un banco situado dentro de un complejo comercial que incluye un hotel de lujo y tiendas, cerca del cuartel general del ejército. La zona quedó cubierta de trozos de carne humana, sangre y vidrios rotos.
“Treinta y cinco personas perecieron en la explosión, y más de 60 resultaron heridas”, declaró el ministro de Información, Qamar Zaman Kaira.
“El suicida vino en moto y la hizo volar cerca de una fila de personas que esperaban para recibir sus salarios,”, declaró el oficial de policía Aslam Tarin.
“Nuestro edificio se sacudió como si hubiera un terremoto y cuando salimos había humo por todas partes y trozos de cadáveres fueron lanzados dentro de nuestra oficina”, dijo Raja Sher Ali, gerente de mercadeo de una compañía local.
En el lugar del atentado, las ambulancias se relevaban para llevar a los heridos, mientras que los equipos de socorro intentaban recoger restos de cuerpos mutilados, algunos de ellos carbonizados y otros ensangrentados.
“Un olor a carne quemada llenó la atmósfera, y me desmayé cuando un objeto muy duro me golpeó la cabeza”, relató Mohamad Mushtaq, un soldado de 22 años herido en el ataque.
Poco después de este ataque, al menos 15 personas resultaron heridas en otro atentado suicida perpetrado contra un puesto policial de la ciudad oriental paquistaní de Lahore.
En los dos últimos años se han producido numerosos ataques en Pakistán que costaron la vida a unas dos mil 400 personas. Varios empleados de las Naciones Unidas están entre los muertos. Por lo anterior anunciaron su salida de la zona.





