Washington rechazó las acusaciones de injerencia lanzadas por el mandatario iraní. Ambos países rompieron relaciones diplomáticas en 1979
TEHERÁN.— El presidente Mahmoud Ahmadinejad exigió ayer que su homólogo estadunidense Barack Obama deje de interferir en los asuntos de Irán, donde las fuerzas de seguridad impiden desde hace tres días las protestas contra su reelección.
Desde que el pasado 13 de junio el ministerio de Interior concedió a Ahmadinejad una sorprendente y polémica victoria electoral, Irán ha sido escenario de protestas en las que han muerto al menos 20 personas y centenares han sido detenidas.
La Casa Blanca rechazó las acusaciones de injerencia lanzadas por el presidente Ahmadinejad, destacando que este último busca poner a Estados Unidos en el corazón de la crisis política que se vive en ese país tras las elecciones presidenciales.
El portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, afirmó que el presidente estadunidense, Barack Obama, ya destacó anteriormente que dirigentes iraníes trataron de adjudicar a Estados Unidos un papel en la crisis política.
“Añadiría al presidente Ahmadinejad a la lista de esas personas”, resaltó.
El mandatario iraní aprovechó la inauguración de un proyecto petroquímico para lanzar un mensaje a Obama y a la Unión Europea, que acusan a Irán de ocultar un programa nuclear bélico.
“Los occidentales pensaban que podían destruir la autoridad del pueblo iraní con propaganda falsa. Deben saber que a partir de ahora Irán hablará desde otra posición, tratará a los enemigos desde una nueva perspectiva”, amenazó.
“Espero que usted (Barack Obama) evite interferir en los asuntos iraníes y exprese arrepentimiento de tal forma que el pueblo iraní sea informado de ello”, señaló el mandatario, citado por la agencia Fars.
Ahmadinejad afirmó que el lenguaje de Obama le recordaba al de su predecesor George W. Bush y que esto hacía peligrar la posibilidad de cualquier diálogo.
“¿Va a utilizar este lenguaje con Irán? Si ése es el caso, no habrá nada qué hablar”, añadió.
El gobierno de Estados Unidos e Irán rompieron relaciones diplomáticas en 1979.
Desde que llegó a la Casa Blanca en enero, Obama ha manifestado su deseo de reanudar el diálogo bilateral, pero la represión de las protestas postelectorales lo llevó a elevar el tono frente a los dirigentes de la República Islámica.
Por su parte, la Misión de Irán ante la ONU considera desafortunado que el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, se haya manifestado, contraviniendo su mandato, sobre las admirables elecciones presidenciales celebradas el pasado 12 de junio, indicó la legación diplomática mediante un comunicado de prensa.
El embajador de Irán en Bruselas también reclamó este jueves a la UE que no interfiera en los asuntos internos de su país y alertó contra medidas precipitadas que podrían tener consecuencias inconvenientes.
En tanto, al menos 140 políticos, periodistas y universitarios fueron detenidos desde el inicio de las manifestaciones, según la prensa local.
El ayatola disidente Hosein Ali Montazeri advirtió sobre los riesgos de la política represiva, pues “si el pueblo no puede reivindicar sus derechos legítimos (...), el aumento de la frustración podría destruir los cimientos de cualquier gobierno”.
El miércoles la policía antidisturbios y la milicia islamista basij impidieron por segundo día consecutivo a varios centenares de personas reunirse frente al Parlamento, según un testigo.
Otro testigo indicó que vio a la policía cargar contra los transeúntes, que desaparecieron en las calles adyacentes, y algunos informaron haber oído disparos.
Se divide el poder
Un tercio de los miembros del parlamento iraní desairó la reunión en la que el presidente Ahmadinejad celebró su reelección, informó la cadena de noticias británica BBC.
La cita tuvo lugar la víspera y estaban invitados los 290 legisladores, pero 105 no asistieron, señaló la BBC.
Esa ausencia es un signo de la profunda división que se da en la cúpula de Irán luego de los cuestionados comicios del 12 de junio.
En esa cita, de acuerdo con la agencia Fars, el mandatario dijo que él y los legisladores persiguen el mismo objetivo de desarrollar a la nación islámica, cuyo pueblo votó por la dignidad, el progreso, la hermandad y la integridad de su país.





