El mandatario cambio al comandante de las fuerzas armadas para no correr la misma suerte que Manuel Zelaya
ASUNCIÓN.— El presidente paraguayo, Fernando Lugo, relevó ayer de su cargo al comandante de las Fuerzas Militares, dos días después de haber cambiado a los jefes de las tres armas, en una medida con la que busca asegurar la lealtad de los mandos castrenses.
Antes de los cambios, Lugo advirtió sobre la existencia de bolsones golpistas entre los militares que podían ser manipulados por políticos opositores para generar inestabilidad, en unas declaraciones que según analistas habrían generado desconcierto al interior de la fuerza.
En su carácter de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Lugo resolvió que el general Óscar Velázquez, que el miércoles fue destituido del puesto de titular del ejército, sea nombrado comandante de las Fuerzas Militares en reemplazo del contraalmirante Cíbar Benítez.
El cargo es el de mayor jerarquía dentro de las fuerzas armadas y la decisión ocurre en momentos en que Lugo, un ex obispo católico de ideas socialistas y escasa trayectoria política, enfrenta el acoso de la oposición que controla el Congreso y lo acusa de no tener un rumbo claro en su gestión.
“Esto es una maniobra para ir armando un cuadro de oficiales que tengan su simpatía y lealtad personal (más allá de lo institucional) (...) Él preparó la salida de esta gente y la mención de los bolsones fue para justificarla”, señaló el diputado opositor Sebastián Acha.
El ex comandante de las Fuerzas Militares, Eduardo González Petit, dijo que la medida desconcertó tanto a civiles como a uniformados y que las expresiones de Lugo sembraron dudas sobre la institucionalidad de las Fuerzas Armadas, que buscan dejar atrás su pasado golpista.
El miércoles, un día después de haber descartado la posibilidad de un golpe de Estado, Lugo cambió a los comandantes del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea tras versiones de que oficiales a su mando se reunieron con políticos.
Tras la ola de especulaciones, el gobierno lanzó un comunicado en el que resaltó que “los relevos y nombramientos en el entorno militar son procesos administrativos normales y legales” y que los mismos no “menoscaban el buen nombre de los mandos relevados”.
Iglesia presiona a gobierno
ASUNCIÓN.— La Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP), al término de las cinco jornadas de la 186 Asamblea Plenaria Ordinaria de ese organismo religioso, instó ayer al gobierno a atender con urgencia los problemas sociales.
La CEP consideró además en su exhorto que el gobierno del ex obispo católico, Fernando Lugo, quien asumió el poder el 15 de agosto de 2008, está siendo superado por las “expectativas ciudadanas” de “transformaciones profundas” que la sociedad necesita·
Lugo, quien fue reducido al estado laico por el Vaticano en julio de 2008, un mes antes de asumir la Presidencia, se impuso en los comicios generales del 20 abril del año pasado al frente de una coalición de amplio espectro ideológico que puso fin a 61 años de gobierno del Partido Colorado.
“El país necesita imperiosamente que se atiendan con urgencia las demandas sociales”, indicó la máxima instancia católica paraguaya.




