El presidente electo paraguayo nunca perderá su cargo de obispo
A tres días de que resultó ganador Fernando Lugo en las votaciones de Paraguay, la Iglesia católica asegura que no habrá penalidades en materia religiosa para el futuro dirigente de la nación. A pesar de que la Santa Sede manifestó su preocupación ante el primer presidente ex obispo en un país de habla hispana.
Hugo Valdemar, vocero de la Arquidiócesis Primada de México, dijo entrevista para Excélsior que “no se aplicará la excomunión a Lugo, ni será expulsado de su sector religioso católico”.
Además, la Iglesia ha reconocido la disposición del candidato de la Alianza Patriótica para el Cambio (APC), quien manifestó deseos de reconciliarse con el Vaticano, un día después de los comicios.
“El presidente (Lugo) ha pedido disculpas, eso habla de su buena disposición”, explicó el padre Valdemar vía telefónica.
Y subrayó que la suspensión a divinis (estado de suspensión del cargo) que se le emitió al próximo presidente es temporal, y que hay una posibilidad de que Lugo regrese a sus funciones como obispo.
Por ahora, explicó el representante del organismo religioso, él está suspendido temporalmente, no puede oficiar misas, ni dirigir comuniones.
De acuerdo con los lineamientos católicos, el sacerdocio es un sacramento que no se pierde nunca, por lo que el líder de la oposición sigue siendo obispo, explicó el religioso.
“Él no está fuera de la Iglesia”, dijo Carlos Villarrois, de la Arquidiócesis de México.
El representante de la Iglesia católica en México, aseguró que la labor de Lugo fue convirtiéndose en un trabajo social, que llegó a lapolítica.
Las condiciones de pobreza de la diócesis en la que desempeñó sus labores, explicó Villarrois, le revelaron la injusticia social y la pobreza extrema de poblaciones como San Pedro, donde trabajó.
“La misma gente lo impulsó a contender por la Presidencia y los partidos políticos le dieron cabida. Esto le fue dando credibilidad, y de ahí pidió autorización a la Santa Sede”, aseguró el miembro de la diócesis más grande de nuestro país.
Y reconoció el talento de Lugo, al calificarlo de ser un “sacerdote brillante” con una gran preparación académica. Sin embargo, sacerdotes aseguran que el papel del ahora funcionario público no cumple con las normas canónicas.
“Cualquier persona que opte por la vida política queda suspendido de ejercer el ministerio sacerdotal”, expresó el padre Ramón Félix, de origen colombiano. Y subrayó que, aunque conserva su título de obispo, no podrá ejercer.
“Lo político le compete al laico, a los laicos comprometidos, y el obispo tiene a su cargo lo social y espiritual. Son campos que están peleados”, dijo.
El sacerdote, que realiza estudios de bioética en México, señaló que la labor social puede realizarse desde afuera. “Iluminar la realidad de los pueblos sin mezclarse con la clase política”, comentó.
El triunfo de Lugo como mandatario de Paraguay “sienta un precedente histórico sólo comparable en el continente a la derrota sufrida en 2000 por el PRI en México”, opinó el diario colombiano El Tiempo.
En su editorial, el matutino comentó que “a semejanza de la victoria de Vicente Fox hace ocho años —tras 71 de hegemonía del Partido Revolucionario Institucional (PRI)—, el triunfo de Lugo pone fin al monopolio del poder por el conservador Partido Colorado”.
Lugo, tendrá que cambiar los “hábitos” del funcionariado público que hereda del Partido Colorado, lo cual incluye clientelismo y corrupción, si quiere lograr mejorar aspectos como la salud y la educación de los paraguayos, opinaron analistas.
“Un problema serio para Lugo va a ser la burocracia y el propio Partido Colorado, que son casi sinónimos”, dijo el historiador y escritor Guido Rodríguez. “Como la política de las últimas décadas se hizo con base en prebendarismo, el Partido Colorado puede ser un problema serio”, agregó. “Evitar que lo bloqueen dependerá de la capacidad de Lugo para buscar alianzas”.




