Más de 514 mil casas fueron afectadas por el paso de ambos huracanes
La Habana.- Autoridades cubanas admitieron hoy que Gustav e Ike dejaron daños 'multimillonarios' en la isla, mientras las Fuerzas Armadas Revolucionarias comenzaron a distribuir recursos de las reservas estatales a los cientos de miles de damnificados.
El presidente del Instituto Nacional de la Vivienda, Victor Ramírez, reveló este viernes que más de 514 mil casas fueron afectadas por el paso de ambos huracanes de una punta a otra de la isla, mientras que la furia de los vientos causaron 91 mil 254 derrumbes totales.
En declaraciones al programa nocturno Mesa Redonda de la televisión estatal, Ramírez dijo que alrededor de un millón de casas han sido afectadas por el paso de ocho ciclones en la última década, tras realizar un recorrido por la ciudad oriental de Holguín, donde Ike arrasó en días pasados poblados como Gibara y Banes.
Sólo en Holguín, el número de inmuebles afectados sobrepasa los 109 mil, sin incluir el sector industrial y de los servicios, con incidencias notables en almacenes y fábricas como las de níquel de Moa y Nicaro, principal producto de exportación de la isla.
Después que Gustav devastó, a finales de agosto pasado, una porción de Pinar del Río y la Isla de la Juventud, Ike multiplicó las pérdidas, entre ellas en el sistema eléctrico que todavía no se ha restablecido en gran parte de la isla por la caída de torres de alta tensión, postes y cables.
Durante el programa nocturno Mesa Redonda se anunció que una flota de camiones de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y de las tropas especiales están distribuyendo los materiales de construcción y otros recursos a las víctimas.
El presidente del Instituto Nacional de las Reservas Estatales, general de división Carlos Lezcano, declaró que si el país no contara con estas reservas, 'sería muy difícil enfrentar cualquier contingencia'.
Lezcano dijo que es necesario definir las necesidades y prioridades para la distribución de los recursos a los cientos de miles de han visto semidestruidas y colapsadas sus viviendas y perdieron además casi todos sus bienes personales.
En un reportaje sobre la catástrofe, la televisora oficial indicó que aún cuando el Estado cubano disponga de todos sus recursos materiales para atenuar las secuelas de Gustav e Ike 'nunca serían suficientes para borrar las huellas de una isla practicamente arrasada'.
Antes de los huracanes, Cuba había reconocido a mediados de año que se vería obligada a realizar 'ajustes y restricciones inevitables' en su economía y en la elaboración del proyecto de plan para 2009 ante los altos precios internacionales de los alimentos y combustibles.
El gobierno cubano informó en las últimas horas que suman siete el número de muertos por el azote de Ike (Gustav no había causado víctimas mortales), pero todavía se carece de un balance oficial sobre las enormes pérdidas materiales.
Las autoridades anunciaron que han reforzado la distribución emergente de alimentos en las provincias más afectadas, en tanto informes extraoficiales calculan que la agricultura cubana quedó afectada entre 70 y 80 por ciento.
Plantaciones de caña de azúcar y café, cultivos de plátano, yuca, boniato, granos y hortalizas quedaron bajo las aguas debido a las inundaciones que provocó el fenómeno meteorológico, que obligó además a evacuar a más de dos millones 600 mil personas.
En la provincia surcentral de Cienfuegos, Ike atrasó el cronograma de la modernización de la termoeléctrica Carlos Manuel de Céspedes, mientras la Refinería de Petróleo que detuvo su procesamiento ante el paso del huracán, se prepara para reanudar operaciones.
La última cifra de producción oficial de la Refinería, inaugurada por los presidentes Hugo Chávez (Venezuela) y Raúl Castro (Cuba) fue de más de 13 millones 524 mil barriles de crudo desde el 21 de diciembre último, cuando inició su puesta en marcha durante la IV Cumbre de PetroCaribe.
En Nueva York, el diario The New York Times se sumó este viernes a la polémica sobre el tema del embargo económico de Estados Unidos a Cuba, al solicitar que las sanciones sean levantadas por un tiempo para permitir que pueda llegar toda la ayuda necesaria a la isla caribeña.
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