Colombia dice que estaba en marcha plan para derrocar a Uribe; Quito anuncia ruptura de relaciones diplomáticas
BOGOTÁ.— Óscar Naranjo, director de la policía colombiana, informó ayer que cuentan con los elementos suficientes para asegurar que se tramaba un complot internacional para derrocar el gobierno del presidente Álvaro Uribe, con la conformación de un gran ejercito revolucionario.
Además, dijo que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) compraron 50 kilogramos de uranio, recibieron más de 300 millones de dólares de Hugo Chávez y mandan droga a México.
Esta es parte de la información que, aseguran, han comenzado a encontrar en una computadora que pertenecía a Raúl Reyes —cuyo nombre real es Luis Édgar Devia Silva—, el número dos de las FARC quien fue abatido junto con otros 16 revolucionarios el sábado pasado.
Las tres computadoras, reveló la policía colombiana, son revisadas por expertos y comienzan a arrojar información confidencial.
“Esta es la información que queremos compartir, en el entendido de que este es un informe preliminar que está procesando abundante material documental y archivos de computador hallados en poder del antisocial Raúl Reyes, el día en que se produjo su baja”, dijo Naranjo.
Entre los documentos, dijo ayer el general, se encuentra un texto, fechado el 18 de febrero pasado, que narra de manera detallada cómo envían drogas hacia México las FARC (pero no entró en detalles).
Lo que más le preocupó durante su reunión con periodistas, al parecer, fue que descubrieron que la guerrilla compró 50 kilogramos de uranio y que Hugo Chávez les entregó 300 millones de dólares.
“Lo que significa es que las FARC está dando pasos fundamentales en ese mundo terrorista, para inscribirse como un gran agresor internacional global, y no estamos hablando de una guerrilla doméstica, sino que tiene propósitos de terrorismo trasnacional”, dijo Naranjo. “Neutralizar la actividad terrorista de las FARC no es solamente un interés de los colombianos, debe ser un interés continental, regional, porque contar con uranio, que es base primaria para generar armas sucias de destrucción, es realmente toda una amenaza.”
El Director de la Policía Nacional reiteró que la muerte de Raúl Reyes fue un golpe histórico. “Hay un golpe adicional, que desenmascara el tejido de relaciones, de vinculaciones de las FARC, con una serie de gobiernos o una serie de personajes, algunos de ellos públicos, otros muy siniestros, que realmente están confabulados contra los colombianos”, dijo Naranjo.
El domingo por la noche Naranjo entregó a los medios dos cartas, una del 18 de enero y otra del 28 de febrero, cuyo supuesto autor es Raúl Reyes. Las cartas sugieren entre otras cosas que Rafael Correa, presidente de Ecuador, pretendía oficializar relaciones con las FARC, intercambiar información con sus miembros y darle la espalda a Colombia.
La del 18 de enero de 2008 dice que Gustavo Larrea, Ministro de Seguridad de Ecuador, visitó a los altos mandos de las FARC, en representación de Correa, para hacer patente su intención de aliarse con ellos.
La segunda carta, fechada el 28 de febrero de 2008, indica que Correa busca agendar un encuentro con las FARC en Quito.
Además, destaca la presión que sufren por causa de Ingrid Betancourt, la franco-colombiana que mantienen secuestrada.
“Hasta donde conozco, esta señora es de temperamento volcánico, es grosera y provocadora, con los guerrilleros encargados de cuidarla”, dice el documento.
La denuncia colombiana sobre supuestos tratos entre la guerrilla de las FARC y el gobierno ecuatoriano “es una patraña que merece el rechazo total”, dijo ayer por la mañana el embajador de Quito en Bogotá, Francisco Suescum.
“Es una patraña. Jamás podría el gobierno del Ecuador, el presidente (Rafael) Correa, el ministro (de Seguridad Interna y Externa, Gustavo) Larrea, tener una actitud de esta naturaleza.”
El secretario de Diálogo y Planificación, Augusto Barrera, expresó que “es mucho más grave” que Colombia pretenda justificar la incursión militar en Ecuador “vinculando al gobierno con las FARC”.
“Nosotros no hemos tenido, no tenemos y no tendremos ninguna vinculación con las FARC”, declaró el ministro de Defensa, Wellington Sandoval, al término de una reunión del máximo órgano de seguridad convocada de urgencia por el presidente Rafael Correa.
En este contexto, Rafael Correa anunció la ruptura las relaciones bilaterales y dispuso la movilización militar hacia la frontera común de unos 600 kilometros, en rechazo a la incursión colombiana.
“Esta decisión fue adoptada frente a la evidente violación de la soberanía nacional y de la integridad territorial del Ecuador”, dijo el gobierno ecuatoriano.
Ecuador concentró ayer tres mil 200 militares en el punto más crítico de la frontera. “Las Fuerzas Armadas de Ecuador están listas para los enfrentamientos (...). Nosotros vamos a defender nuestra soberanía, no importa quién trate de ofenderla”, dijo Sandoval.
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ordenó cerrar la embajada venezolana en Colombia y desplegar 10 batallones militares a la frontera con ese país, una zona de más de dos mil kilometros de longitud.
Bogotá dijo que se abstiene de un despliegue castrense.




