Ecuador, Colombia y Venezuela se ven inmersos en un conflicto que ha crecido como bola de nieve
BOGOTÁ- El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, anunció el martes que denunciará ante la Corte Penal Internacional a su homólogo venezolano Hugo Chávez por apoyar a grupos terroristas, mientras que el comercio binacional quedó paralizado, en una escalada de la crisis diplomática.
Por su parte el presidente en Ecuador, Rafael Correa, afectado directamente por la crisis que estalló después de que Colombia bombardeó territorio ecuatoriano dando muerte al líder de las FARC Raúl Reyes, anunció que buscará una solución al conflicto por medios pacíficos.
El mandatario ecuatoriano inició una gira por cinco países de Latinoamérica para explicar su posición frente al conflicto con Colombia.
Ecuador rompió sus relaciones diplomáticas con Colombia por el ataque que consideró como una "masacre" que violó su soberanía; mientras que Venezuela expulsó al embajador de Bogotá en Caracas y ofreció respaldo al Gobierno de Quito, uno de los más cercanos aliados de Chávez en la región.
"El Gobierno bajo mi responsabilidad se propone denunciar ante la Corte Penal Internacional al presidente Hugo Chávez, de Venezuela, para que explique el presunto delito de financiación de genocidas," dijo Uribe en declaraciones a periodistas.
"No podemos permitir que país alguno, que Gobierno alguno, se solidarice y se convierta en cómplice de los terroristas. Nosotros no somos guerreristas pero no somos débiles, nosotros no podemos permitir que estén terroristas refugiados en otro país causando el derramamiento de sangre de nuestros compatriotas," advirtió.
El anuncio se produjo después de que documentos e información encontrada en los computadores de Reyes, un importante comandante de Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), dejó al descubierto nexos de los gobiernos de Caracas y Quito con esa guerrilla.
COLOMBIA RECHAZA ALBERGUE A SUS VERDUGOS
Uno de los documentos dejó planteado una posible financiación con 300 millones de dólares del Gobierno de Chávez a esa guerrilla, situación que fue negada por Caracas.
Autoridades colombianas también revelaron un supuesto compromiso de Chávez para entregar fusiles viejos a ese grupo rebeldes conformado por unos 17 mil combatientes e incluido en una lista de organizaciones terroristas de Estados Unidos y de la Unión Europea.
Colombia también acusó a Ecuador de tener contactos con las FARC, a sus espaldas, por motivos políticos.
Los gobiernos de Caracas y de Quito reconocieron encuentros de algunos de sus funcionarios con las FARC, pero aclararon que fueron gestiones humanitarias destinadas a buscar la liberación de personas secuestradas por la guerrilla, incluida la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt.
"Una cosa es la gestión humanitaria que siempre hemos agradecido y otras cosa es tener complicidad e incurrir en el delito de albergue y financiación de genocidas," replicó Uribe.
"Nosotros no necesitamos que simplemente nos den palmaditas en el hombro para expresarnos el pésame por nuestros muertos mientras están refugiando a los verdugos de Colombia, nosotros necesitamos solidaridades activas contra el terrorismo como lo indica la carta de Naciones Unidas," agregó.
CERRADO COMERCIO COLOMBIA-VENEZUELA
Mientras las palabras de Uribe producían más tensión a la crisis diplomática que en concepto de analistas amenaza con desatar un conflicto de graves consecuencias, el intercambio comercial terrestre entre Colombia y Venezuela quedó paralizado por la suspensión de las actividades en las aduanas de ese país en tres puestos fronterizos.
Colombia y Venezuela, que comparten una frontera terrestre de dos mil 219 kilómetros, mantienen un activo intercambio comercial que en el 2007 ascendió a más de seis mil millones de dólares.
Por su parte el presidente de Ecuador llegó a Perú como parte de una gira que también lo llevará a Brasil, Venezuela, Panamá y República Dominicana y en la que se propone explicar su posición frente al conflicto interno colombiano.
En el pasado, el Gobierno de Correa se declaró neutral frente al conflicto de Colombia y se negó a calificar a las FARC como una organización terrorista.
El martes aseguró que será complicado restablecer el diálogo directo con Uribe y que "va a ser muy difícil hablar con una persona con esas características, que miente descaradamente."
La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, hizo un llamado a la región para buscar la paz y buscar la liberación de los rehenes en poder de las FARC, grupo que busca intercambiarlos con el Gobierno por 500 rebeldes encarcelados.
"Quiero como presidenta de todos los argentinos convocar a toda la región latinoamericana al compromiso con la paz y con la liberación también de Ingrid Betancourt y los rehenes en Colombia," dijo la mandataria argentina.
Pese al escalamiento de la crisis con el anuncio de Uribe en relación con Chávez, el propio mandatario dijo que no reforzará la presencia militar en las fronteras con Venezuela y Ecuador, que sí lo hicieron.
"Colombia jamás ha tenido doctrina belicista, Colombia jamás ha sido país de guerra con los vecinos, nuestro único interés es la recuperación del orden público interno, por eso nosotros no movemos tropas ni avanzamos hacia guerra con vecinos, nuestra determinación es total contra el terrorismo que tanto nos afecta," sostuvo Uribe.
Adicionalmente, en una internacionalización de la crisis, el vicepresidente de Colombia, Francisco Santos, denunció en Ginebra que las FARC estaban planeando fabricar una "bomba sucia" con material radioactivo, lo que representa una amenaza para la región latinoamericana.
Santos sustentó su denuncia en información encontrada en el computador de Reyes, quien en un documento reseñó la posible compra de 50 kilos de uranio, material radiactivo usado para fabricar armas de destrucción masiva.




