No hay elementos para culparla, pero la polícia cree que es raro que no supiera lo que hacía su marido
VIENA.— Los investigadores anunciaron ayer que nada indicaba hasta el momento que la esposa del austriaco que encerró a su hija durante 24 años en un sótano fuera cómplice de los hechos.
Su eventual complicidad “no ha sido demostrada ni confirmada en ningún sentido”, declaró el jefe de los investigadores, Franz Polzer, en rueda de prensa.
Sin embargo, el diario El Mundo reveló que a través de unas fotografías se sabe que Josef Fritzl estuvo de vacaciones en Tailandia en 1998, pero entonces, ¿quién cuidó a la hija y los hijos/nietos en el sótano mientras el verdugo se fue de vacaciones?
El rotativo informa que se puede suponer que la esposa de Fritzl, Rosemarie, podría saber algo más sobre el asunto, muchos sicológos no descartan que por temor a su marido, que al parecer era muy autoritario, prefirió ignorar todo de la doble vida que llevó durante 24 años el acusado.
“No sabía nada del largo martirio que han sufrido tanto mi hija Elisabeth como sus respectivos hijos”, aseveró Rosemarie.
Esta frase pronunciada por la esposa del acusado es “una reacción típica para alguien que ha huido de la realidad por vivir en un ambiente de enorme pavor”, según declaró el siquiatra austriaco, Ernst Berger.
Según Berger, la esposa ha llegado a declarar que “además no hubiera podido hacer nada” lo que según el experto demuestra que era víctima de un sistema patriarcal que impedía cualquier toma de decisión independiente.
“No sabía nada del largo martirio que han sufrido tanto mi hija Elisabeth como sus respectivos hijos.”
El hombre, que hoy tiene 73 años, es descrito sobre todo como un “despótico patriarca” que prohibió a su familia acercarse al sótano.
Al parecer, ninguno sospechó nada, pero los sicólogos dudan de que la esposa, de 69 años, y los seis hermanos de Elisabeth no se enteraran.
Incluso el jefe de la policía criminal de la región de Baja Austria, Franz Polzer, no parece creer esas afirmaciones.
El diario británico The Times informó ayer que el monstruo de Amstetten fue condenado por abusos sexuales.
El rotativo señaló que también fue condenado por un incendio provocado y que habría pasado un tiempo no especificado en prisión a finales de los años 60.
Por su parte, el diario sensacionalista vienés Kronenzeitung afirmó que el acusado tenía antecedentes penales por acoso sexual a un mujer (no emparentada con él), por lo que habría estado en la cárcel.
Las pruebas de ADN confirmaron que el hombre que secuestró a su hija durante 24 años en Austria es el padre de los seis hijos de esta mujer, Polzer.
“Las pruebas de ADN aportaron la prueba decisiva de que los seis hijos que Elisabeth (Fritzl) dio a luz son del mismo padre”, dijo Polzer en rueda de prensa. “Estamos hablando de Josef Fritzl, de 73 años”, aseguró.
Fritzl confesó el lunes haber secuestrado a su hija durante 24 años en el sótano de su casa y haberle engendrado siete hijos, uno de los cuales murió poco después de nacer.
La familia de la mujer abusada, se reunió en una clínica donde está recibiendo asesoramiento siquiátrico, dijeron las autoridades.
Se informó que la hija, Elisabeth Fritzl, la mayoría de los niños y su madre, se reunieron el domingo en la mañana en la clínica donde es atendida.
“Fue asombroso lo fácil que resultó, cómo la madre y la abuela se reunieron”, dijo el martes el director de la clínica Berthold Kepplinger a periodistas.
Kepplinger dijo que los miembros de la familia interactuaron con mucha naturalidad, aun cuando los tres niños que vivían con sus abuelos nunca se encontraron con los hermanos que vivían en una celda sin ventanas.
Por otra parte, la policía anunció el martes que pruebas de ADN confirmaron que Josef Fritzl es el padre biológico de los seis hijos sobrevivientes de su hija.





