Critican cardenales que las medidas de su gobierno pueden hacer retroceder los derechos humanos en el país
El jefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, rechazó hoy la acusación que hicieron cardenales de la Iglesia católica, en el sentido de que con sus leyes deteriora los derechos humanos y amenaza la democracia.
En un encuentro informativo del Fórum Nueva Economía, en el que hizo un balance de política económica de su gobierno, el mandatario fue cuestionado sobre la polémica de los discursos de los cardenales en un reciente acto en defensa de la familia en esta capital.
En ese acto el 30 de diciembre, realizado en la Plaza de Colón de Madrid, los cardenales de Madrid, Antonio María Rouco; de Valencia, Agustín García-Gasco, y de Toledo, Antonio Cañizares, advirtieron que las políticas del gobierno español pueden 'disolver la democracia'.
Los cardenales españoles criticaron las medidas del gobierno de Rodríguez Zapatero, como la reforma para el matrimonio entre personas del mismo sexo, las facilidades para agilizar el divorcio, y hacer con ello retroceder los derechos humanos en el país.
Ante ello, Rodríguez Zapatero aclaró que el gobierno español 'no tiene ninguna ofensiva en contra de la Iglesia católica, sino que fueron los cardenales, cuando estábamos todos felices en fechas navideñas, los que nos acusaron de disolver la democracia'.
El político socialista destacó la presencia en ese acto del nuncio apostólico Manuel Monteiro, con el que dijo que tiene buena relación y al que visitará pronto, pero que ello no implica que quiera aclarar las críticas a su gobierno.
'La critica es exagerada, porque se trata de leyes que están en todas las democracias. No hay más divorcios ahora que antes, lo que pasa es que antes se tenía que esperar más para realizar ese mismo procedimiento', expuso.
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