VIENA.— Josef Fritzl, el hombre que encerró en un sótano durante 24 años a su hija Elisabeth y la violó sistemáticamente, fue aislado en el Centro Penitenciario de Sankt Pölten ante el riesgo de que otros presos lo linchen.
Así lo explicó Günter Mörwald, director de esa cárcel, donde Fritzl, de 73 años, se encuentra en prisión preventiva, al diario austriaco Heute.
Recordó que en Austria, al igual que en muchos otros países, entre los presos de las cárceles rigen códigos propios, que establecen jerarquías para los delincuentes y criminales.
Así, los asesinos y violadores son vistos como lo peor en uno de los más radicales códigos de honor, por lo que los detenidos por delitos sexuales contra niños suelen sufrir ataques extremos.
Por otra parte se dio a conocer la existencia de un acta policial que demuestra que el acusado ya había cometido en el pasado otros varios delitos sexuales.
El diario local OÖN halló el documento en el Informe Anual de la Policía de Linz e indica que Fritzl fue detenido cuando ya estaba fichado por otro intento de violación y un delito de exhibicionismo. Sin embargo, para las autoridades, el Monstrou no tenía antecedentes penales.
La policía también informó que el sótano donde permaneció 24 años encerrada Elisabeth tenía dos puertas de acero que se abrían con un mecanismo electrónico. Sobre el caso, el gobierno de Austria dijo que éste debe servir de lección y ayude al Estado a mejorar las leyes para prevenir este tipo de crímenes.




