El PP ha sabido aprovechar el fracaso en el proceso de paz con ETA o el último tropiezo de Zapatero fuera del aire
MADRID.- Las cosas se le ponen mal al jefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, de cara a las elecciones generales del 9 de marzo. No se puede decir que tenga las encuestas en contra, porque sigue sacando ventaja a su máximo rival, el conservador Mariano Rajoy, pero ésta es mínima.
Los sondeos muestran desde hace días la tendencia del Partido Popular (PP) a ir recortando margen en la distancia que lo separa del Partido Socialista Obrero Español(PSOE).
El encargado de confirmarlo fue el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS, estatal), que ayer hizo pública la encuesta que quizá más haya disgustado a Ferraz, la sede socialista, entre todas las publicadas. Zapatero y los suyos aventajan al PP en sólo 1.5 puntos.
Las intenciones de voto se presentan precisamente cuando el presidente Zapatero atraviesa por una crisis de campaña, originada por sus declaraciones fuera del aire en una entrevista televisada, donde aseguró que a su gobierno le convenía un ambiente de tensión previo a las elecciones.
La situación no es cómoda para el actual presidente. Tras una legislatura marcada por críticas y ataques del PP por su malogrado proceso de diálogo con ETA, ahora también se le ha abierto un flanco débil con la economía, que muestra actualmente en España los peores datos de la legislatura, algo de lo que Rajoy y el PP están sabiendo echar mano a su favor en la precampaña.
Hoy se conoció que la tasa interanual de inflación se situó en enero en su cota más alta desde 1995, 4.3 por ciento.
De ser éste el resultado de los comicios, ese punto y medio se traduciría para el PSOE, en el mejor de los casos, en 10 escaños más que el PP en el Congreso de los Diputados. En el peor, la ventaja en diputados sería de sólo uno más que los populares.
Según el CIS, los socialistas obtienen un apoyo de 40.2 por ciento, frente a 38.7 por ciento del PP.
De los 350 diputados de los que consta la Cámara, el PSOE tendría entre 158 y 163; el PP, entre 153 y 157. Ante este panorama hubo ayer en España medios que se lanzaron a interpretar que “el CIS da casi un empate” entre los dos grandes partidos. Hace cuatro años, los socialistas ganaron con una ventaja de 4.8 puntos y 16 diputados.
El barómetro anterior del CIS, en noviembre, daba una diferencia de 2.3 puntos a favor del PSOE y reflejaba ya una tendencia del PP a ir subiendo. A principios de este mes, dos sondeos publicados por periódicos nacionales otorgaban a Zapatero cerca de cuatro puntos de ventaja.
Otras encuestas rebajaban el margen a menos de tres, coincidiendo con el anuncio de Rajoy de introducir un “contrato de integración” para los inmigrantes para, en caso de que gane, obligarlos a aprender la lengua y las costumbres.
Otra de las situaciones que anticipan las encuestas es que, de ganar finalmente, Zapatero se verá de nuevo obligado a, cuando menos, pactar en el Congreso con otros grupos parlamentarios, como ha tenido que hacer en los últimos cuatro años.
En una hipotética política de pactos, Zapatero no lo tendría fácil, al menos con los nacionalistas.



