Ayer fue una jornada en la que no importó condición social, edad, estado de salud o estatus legal, miles de californianos hicieron valer su derecho al voto
LOS ÁNGELES.— Jóvenes entusiasmados al acudir por primera vez a las urnas. Ancianos apoyados en sus andaderas y otros llevados en carrozas fúnebres. Desde los hospitales los convalecientes y desde las cárceles los prisioneros. Las amas de casa cargando a sus bebés. Los inmigrantes que cumplieron aquel adagio del “hoy marchamos, mañana votamos”. El funcionario que tuvo que hacer fila igual que todos. Los trabajadores que pidieron permiso al patrón y los que madrugaron por si no los dejaban.
Esos y muchos más fueron los votantes que ayer fueron parte de la histórica jornada comicial.
Hace 40 años, José Patiño llegó a Estados Unidos procedente de Jalisco, pero apenas el 26 de septiembre pasado se hizo ciudadano, se registró para votar y ayer acudió a la casilla ubicada en la iglesia del Santo Rosario, en North Hollywood, para ejercer su derecho al voto.
¿Por quién va a votar?
“Por el negrito”, dijo José, “para ver si se cambia esto, porque estamos en el hoyo, muy fregados”.
En los vecindarios de North Hollywood un grupo de voluntarios de CHIRLA (Pro Derechos Humanos del Inmigrante en Los Angeles) estuvo desde la 4:00 de la madrugada acarreando a los nuevos votantes. Llegaron a las casas a cantar “las mañanitas del votante” y apurar a los vecinos para salir a votar.
“Estas son las Mañanitas, que cantamos para ti, para los nuevos votantes, que votamos aquí. Despierta el voto, despierta, mira que ya amaneció, porque nuestros votos cuentan, para una justa nación”, coreaban los activistas.
María González fue una de las madrugaron a la fuerza con ese griterío que se traían los de CHIRLA, por lo que en punto de las 7:00 de la mañana se encontraba ya haciendo fila para votar.
“Para ser la voz del pueblo y por quienes no tienen esta oportunidad”, dijo María, quien sufragó por pimera vez.
Hija de padres chinos, Amanda Chao, estudiante del Pasadena City College y de 19 años de edad, es otra de las que por primera vez votó.
“Creo es que muy importante, principalmente el voto de los jóvenes, yo llevo una clase de ciencias políticas y eso me motivó a salir a votar”, dijo la joven.
Muy temprano también el alcalde Antonio Villaraigosa acudió a emitir su voto y aunque una de sus asistentes hacía fila por él, prefirió irse hasta “la cola”.
Por la mañana había largas filas en las casillas, algo que para el alcalde Villaraigosa fue un síntoma del cambio que el pueblo estadunidense está esperando.
Al mediodía, en la casilla ubicada en la primaria Harrison, en el Este de Los Ángeles, se contabilizaban 211 votantes, algo que de acuerdo al funcionario de casilla, nunca antes se había visto en los más de 20 años que tiene trabajando ahí.
“Eso es lo que tenemos durate todo un día en elecciones pasada… y todavía nos faltan ocho horas”, comentó.
La efervescencia de las elecciones también llegó a cárceles y hospitales. Más de nueve mil internos de prisiones como Twin Towers en Los Ángeles y en los centros de detención de hombres y mujeres de los condados de Riverside y San Bernardino, emitieron su voto y muchos de ellos recibieron la tarde de ayer las boletas.
Autoridades indicaron que aunque la mayoría de los reclusos enviaron su boleta con anticipación, todavía para la tarde de ayer más de 500 prisioneros tuvieron que registrar su sufragio de última hora, la gran mayoría porque apenas habían sido arrestados.
También en el encierro, pero por cuestiones de enfermedad, Jesús Murillo tuvo la oportunidad de apoyar a su candidato gracias al equipo de voluntarios del hospital Pomona Valley que desde el lunes estuvieron inscribiendo a votantes.
“Llevo internado ocho días y yo pensé que ya ni iba a votar, pero me llevé una gran sorpresa”, comentó Murillo, quien todavía con su bata de hospital plasmó su decisión política.
En el White Memorial Medical Center otros 22 pacientes también tuvieron la oportunidad de sufragar gracias a la iniciativa de la enfermera Eileen Powell, quien se encargó de llevarles y recolectar sus boletas de voatación.
Y si de votar con estilo se trata, decenas de ancianos marcaron la diferencia durante estas elecciones al llegar a bordo de carrozas fúnebres a los centros de votación. Cuatro carrozas recorrieron los condados de Riverside y San Bernardino para transportar a sexagenarios gracias a los servicios de una agencia funeraria que por un día canceló toda relación con la muerte para atender a sus residentes vivos.
Para llegar a las urnas muy a la moda y “tirando rostro”, una popular cadena de ropa y accesorios juveniles lanzó una campaña publicitaria denominada “Election Collection”. La línea incluía sudaderas, chamarras, blusas, pantalones y playeras en colores azul, rojo y blanco, que identifican tanto al Partido Republicano como al Demócrata.




