El candidato demócrata pide a sus seguidores que dejen de preocuparse por su seguridad
CHESTER, Pensilvania.— Barack Obama dijo ayer que no teme a los racistas que intentan asesinarlo, pues confía plenamente en los hombres que lo cuidan.
“Tengo los mejores tipos del mundo. El servicio secreto”, dijo el candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos al canal KDKA de Pensilvania.
Este lunes se informó de un nuevo complot para asesinar al candidato y balear o decapitar a 102 personas de raza negra en Tennessee.
La Oficina de Control de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego dijo que la amenaza fue frenada a tiempo. Dos cabezas rapadas neonazis planeaban robar una tienda de armas y atacar una escuela secundaria a la que acuden principalmente afro-estadunidenses, en una serie de asesinatos que habría comenzado en Teneessee.
Los skinheads planeaban balear a 88 personas y decapitar a 14, explicó Jim Cavanaugh, agente especial en Nashville de la ATF, siglas en inglés de la agencia de control de alcohol.
Los números 88 y 14 son simbólicos en la comunidad que exalta la supremacía de la raza blanca.
Los hombres también planeaban extender su sangrienta campaña a nivel nacional, con Obama como su víctima final, dijo Cavanaugh.
El candidato favorito de las encuestas restó importancia a esta situación. Interrogado sobre si estaba preocupado por su seguridad, Obama contestó:
“Miren, pienso que lo que llama la atención de esta campaña es el grado en que este tipo de grupos racistas han sido marginados (...) ése no es nuestro futuro.”
Y agregó:
“Llegué a la conclusión de que a la gente no le importa de qué color es uno, lo que quieren saber es si va a cumplir.”
Lo cierto es que en la precampaña electoral, seguidores de Obama expresaron sus temores de que su hombre de una forma o de otra no consiguiera llegar a la Casa Blanca.
Su mensaje de esperanza y de cambio y aún más su color de piel podrían convertirle en objetivo de fanáticos extremistas de derecha.
Así ocurrió en la primavera de 1968, cuando en sólo dos meses fueron asesinados en Estados Unidos el defensor de los derechos civiles Martin Luther King y el candidato demócrata a la presidencia Robert Kennedy.
Por momentos se especuló incluso que esas consideraciones desempeñaron un papel en la decisión de la rival de Obama en las primarias, Hillary Clinton, de permanecer hasta el final en la carrera por la candidatura demócrata, algo que ella negó enérgicamente.
Los analistas explican que Obama no quiere dramatizar los incidentes de los últimos meses de forma innecesaria incitando a posibles imitadores. En general, el político de 47 años es conocido por su reticencia a hablar sobre peligros potenciales para su seguridad.
“Tengo la mejor protección del mundo”, dijo una vez ante sus preocupados seguidores en un acto de precampaña. “Así que dejen de preocuparse”.
Desde el 3 de mayo, Obama es acompañado por agentes del servicio secreto estadunidense. Nunca antes un candidato presidencial llevó guardaespaldas de este tipo tan pronto. El candidato no pidió protección tan temprano, sino que accedió a regañadientes después de que su compañero de partido y senador Richard Durbin y otros miembros del Congreso se lo sugirieran insistentemente.
Entre ellos estaba el diputado Bennie Thompson, quien incluso se dirigió a los servicios secretos sin el conocimiento de Obama.
“Su candidatura es tan especial y tan importante para el país que hay que hacer todo lo necesario para que tenga la oportunidad de desempeñar su papel”, citó al congresista el diario The New York Times, entonces.
Los medios aseguran que los agentes a su alrededor se han hecho amigos suyos: juega con ellos basketbol y ven eventos deportivos juntos en su casa de Chicago cuando el tiempo se los permite.
La protección personal de Obama cuesta 44 mil dólares diarios, unos 620 mil pesos mexicanos, informó recientemente el Minneapolis Star Tribune”.
“Creo que todo el que aspire a ocupar la presidencia sabe que hay algunos riesgos, al igual que los hay en el resto de las cosas”, dijo a The New York Times hace poco.




