WASHINGTON.— La emoción de las elecciones invadió a esta ciudad desde muy temprano, cuando las calles aún estaban a oscuras.
A las 5:40 de la mañana ya había decenas de personas esperando afuera de las casillas para emitir su sufragio.
A 15 minutos de la capital de la unión americana, en Arlington, Virginia, la gente también se formó para votar desde las cinco y media de la mañana, y a las 6, cuando abrió la casilla de la Biblioteca Central de Arlington, ya había unas 200 personas esperando. En promedio tuvieron que esperar dos horas para ejercer su su derecho a sufragar.
La espera se volvió más agradable alrededor de las 10 de la mañana cuando llegó una chica vestida de odalisca árabe con mascadas verdes y traje exótico mientras bailaba a un lado de la fila de votantes, mostraba en la espalda un letrero que decía “Obama and Biden”.
Su sonrisa contrastaba con la cara adusta de algunos de los que estaban en la fila.
También había un grupo de señoras regalando las típicas galletas hechas en casa con chispas de chocolate, algunos las aceptaban y otros preferían seguir en silencio.
La zona de Arlington es predominantemente anglosajona, de clase media-alta y durante años ha sido predominantemente republicana, pero hablando con los votantes formados en la fila, uno podía observar que el voto demócrata ganó fuerza en la zona.
Sara Harrington, mujer anglosajona de menos de 30 años y que trabaja para una organización no lucrativa, dijo con sus expresivos ojos azules que votaría por Obama.
“Estados Unidos necesita un cambio positivo y creo que Obama puede lograrlo, además estoy emocionada de tener a un Presidente afroamericano, creo que eso dice mucho de nuestro país, de lo lejos que hemos llegado y de la diversidad que tenemos”, agregó.
Para Deborah Kennan, empleada del gobierno federal de unos 50 años, quien vestía un elegante traje sastre, lista para ir al trabajo después de votar, consideró que Estados Unidos necesita a un Presidente con el temperamento del candidato demócrata, alguien que piense antes de actuar.
A solo cinco calles estaba otra casilla de votación y no había fila de espera, las casillas estaban colocadas en el gimnasio de la escuela y a las 8 de la mañana eran más los funcionarios de casilla —alrededor de 15— que los votantes que entraban al gimnasio.
Mary Ann McCollin, una señora retirada, de unos 70 años llegó a la casilla acompañada de su esposo, no tuvo que esperar, realizó todo el proceso en menos de diez minutos.
Al salir de la casilla dijo que había votado por McCain pues consideró que tenía más experiencia y que ella era una mujer liberal en lo social y conservadora en las finanzas, y que la propuesta demócrata para la economía incrementaría los gastos del gobierno federal, en una forma que sería insostenible a mediano plazo.
Unos cinco minutos después votó Andrea Presley Phillips, una dinámica asistente médica de 24 años, que al salir dijo haber votado por Obama y cuándo se le preguntó si creía que iba a ganar respondió que si, con una enorme sonrisa en los labios.
En la zona también había indecisos. En la fila de la Biblioteca Central de Arlington, estaba Mark Davis, un hombre de unos 40 años de edad ataviado con una chaqueta de cuero negro y lentes oscuros que parecía haberse bajado de una motocicleta Harley Davidson.
Estaba a casi 20 minutos de llegar a votar pero no había decidido a quiien favorecer, pensaba que los dos candidatos simplemente seguiría con la política bélica estadunidense.
“Ellos dicen lo que la gente quiere escuchar, ellos hablan de cambio, en realidad quieren mantener el status quo, que sigamos teniendo imperios fuera de Estados Unidos”, aseguró.




