El equipo de McCain modificó su discurso y ahora no sólo presume su experiencia, sino que recurre a la figura de héroe de guerra, así como las victorias bélicas de EU con el partido al mando
La gente va a votar por quien nos ofrezca la mejor posición en cuanto a la dinámica internacional, la situación de Georgia y de Rusia, que es más crítica que la situación de Irak, dijo a Excélsior el coronel Eric Rojo, ex presidente de la representación del Partido Republicano durante los años ochenta en México y delegado de la pasada Convención Nacional Republicana.
“La gente va a buscar a un líder que pueda manejar eso con un punto de vista y con experiencia”, dio Rojo vía telefónica desde Washington.
Porque en opinión de este méxico-estadunidense, que a diferencia de miles y miles de paisanos cuyos nombres y apellidos cubren las placas y monumentos del cementerio militar de Arlington en Washington, salió con vida de Vietnam, los problemas de la invasión a Irak ya se corrigieron.
“Hemos cometido una serie de errores que ya se corrigieron y creo que ahorita vemos la salida victoriosa, contrario a lo que hicimos en Vietnam”, abundó.
Lo que sigue ahora, desde la perspectiva de este veterano de guerra que nació hace más de cinco décadas en la calle de Manuel Sancio, hoy Patriotismo, en la colonia Mixcoac, es hacer frente al problema en Afganistán y en otras partes del mundo.
Este sobrino nieto del ex gobernador de Quintana Roo, Javier Rojo Gómez, que se siente orgulloso del apodo de “Chilangringo” que le puso el ex gobernador priista de Hidalgo, Manuel Ángel Núñez, fue piloto de helicópteros del ejército estadunidense y se siente orgulloso de la fama del candidato republicano John McCain, como un lugarteniente de la fuerza aérea que no permitió ningún favoritismo para salir de prisión en Vietnam, cuando su padre era el comandante de las fuerzas estadunidenses en la antigua Indochina.
“Yo fui miembro del gobierno del presidente (Ronald) Reagan en el Departamento de Energía, entonces mi apoyo para McCain como presidente, como republicano y como militar es natural. Yo siento que hoy es el único que tiene la experiencia y la capacidad de ser el líder de EU”, abundó.
Everett Álvarez Jr., un ex prisionero de guerra que pasó ocho años y medio en el campo de confinamiento que el ejército estadunidense llamó irónicamente el “Hanoi Hilton” en el ex Vietnam del Norte, hoy hace campaña a favor de John McCain, que también estuvo confinado allí, aunque en celdas separadas como se estilaba en esas circunstancias.
“McCain es el mejor hombre para el país por su carácter, por su integridad, por su experiencia. Porque ha vivido momentos más duros, se ha sometido a prueba y la ha superado… él antepone los intereses del país por encima de sus mejores intereses personales”, dijo a los lectores de Excélsior en entrevista telefónica desde Maryland.
Sin embargo, estimó que el próximo 4 de noviembre la votación quedará dividida en partes iguales entre los dos candidatos, el demócrata Barack Obama y el republicano McCain.
“El país está dividido a la mitad, igual que los latinos”, abundó.
Al méxico-estadunidense que añora a su familia de Guanajuato y es autor del libro Defining Torture (Definiendo a la tortura), le persigue la angustia de saber que al día de hoy aún quedan centenares de estadunidenses cautivos en la antigua Indochina.
“Muchos de los prisioneros estadunidenses que han regresado tenían el principio de que nadie podía regresar honorablemente a menos de que todos los prisioneros regresaran. No sólo ese código de honor, sino el honor de todo nuestro país está en juego mientras permanezca un solo hombre en detención injusta. Es tiempo de traer a nuestros hombres a casa”, ha escrito el veterano de Vietnam, quien al igual que muchos de sus copartidarios considera que el hombre tiene defectos que nos llevan a la guerra: “Es algo que siempre hemos tenido”.
Sobre sus años de prisión, Everett concedió a fines de 2004 una entrevista a Rudi Williams de la publicación aiipowmia.com sobre el aislamiento, la hepatitis y otras enfermedades que sufrió por comer arroz con cucarachas, vegetales con gusanos y la proliferación de ratas que lo acompañaron en sus años de confinamiento.
Aunque también reconoció que la dieta fue mejorando y que a fines de 1969, los norvietnamitas se dieron cuenta de que los prisioneros estadunidenses podían convertirse en un objeto de negociación.
“Entre más bombardeábamos mejor nos trataban”, dijo al recordar que hacia el final sus captores les dieron cartas para poder jugar.
La política de la seguridad nacional a través de la guerra que la fórmula electoral McCain-Sarah Palin ha enfatizado, fue respaldada por la también mexicana Rosario Marín, delegada a la convención republicana y secretaria de Servicio Estatal para el Consumidor del gobierno de Arnold Schwarzenegger en California.
“No creo que haya ningún presidente de una nación que así porque sí quiera ir a la guerra, pero son decisiones que un gobernante debe tomar. Y una vez que uno decide hacer eso, entonces debe tener éxito, lo cual es muy difícil”, dijo en entrevista telefónica desde Los Ángeles para los lectores de este diario.
Opinó también que el presidente George W. Bush tuvo éxito al aumentar el número de soldados en Irak (30 mil más) y que ahora el senador McCain quiere asegurarse de terminar el conflicto siempre y cuando tenga éxito donde se encuentre, ya sea en Irak o en Afganistán.
Consultada sobre las versiones de que la invasión a Irak se basó en premisas incorrectas para apoderarse del petróleo, mismas que han llevado al ex candidato demócrata Dennis Dennis Kucinich a elevar su voz para que el presidente Bush sea retirado de su cargo, Marín se mantuvo firme.
“¿Y qué tal si se equivoca el Presidente, no va a la guerra, y resulta que sí había armas de destrucción masiva allí?”, respondió.
Posición similar a la del coronel Rojo, quien enfatizó que la situación en Irak es realmente estratégica y que Estados Unidos debe tener una posición adecuada en la región de Medio Oriente donde Saddam Hussein era un dictador con muchos problemas internos y externos para todos, en esa zona donde se puede hacer la proyección de poder:
“Él admitió habernos hecho creer, y al mundo también, que sí tenía las armas de destrucción masiva en ese momento e hizo todo lo posible para que sí se creyese, porque nunca pensó que lo íbamos a invadir. Pensó que nos podía mantener en línea”, subrayó Rojo.





