El republicano quiso aprovechar la última oportunidad para dar un volantazo a su campaña, aunque no fue suficiente. Barack, ganador del debate, acusó a su adversario de ofrecer ocho años de más de lo mismo
HEMPSTEAD, Nueva York.— Al final, se dieron con todo.
El demócrata Barack Obama y el republicano John McCain, por primera vez, interactuaron, se miraron con frecuencia y mantuvieron algo parecido a una conversación en el debate de hora y media celebrado ayer en la Universidad Hofstra, en las afueras de Nueva York.
“Yo no soy Bush. Y si usted quería competir contra el presidente Bush, se debería haber presentado hace cuatro años. Yo quiero llevar la economía y el país en una nueva dirección”, dijo McCain, visiblemente molesto, al responder a las acusaciones del demócrata sobre los errores del actual mandatario de Estados Unidos.
Sin embargo, Obama respondió de inmediato a ese primer golpe.
“Fuiste uno de los que más apoyó las políticas de Bush gastando nuestros impuestos... Ahora propones 8 años de lo mismo”, aseveró.
Por primera vez, ambos se sentaron en torno a una mesa, en lugar de deambular sobre un escenario o hablar tras un podio, lo que facilitó el intercambio de opiniones, en ocasiones de modo acalorado.
Así ocurrió cuando hablaron sobre las campañas negativas y el comportamiento de los respectivos simpatizantes en los mítines de los candidatos y sus vicepresidentes.
McCain cuestionó a Obama durante el encuentro sobre su relación con William Ayers, un radical de los años 60.
Obama indicó que William Ayers cometió “actos despreciables” en esa época y que él los condena. Ambos trabajaron juntos en una junta comunitaria en Chicago.
“El ciento por ciento de sus anuncios de propaganda han sido negativos, John”, insistió Obama. “Eso no es verdad”, le respondió un McCain que, por detrás en las encuestas, se mantuvo a la ofensiva durante todo el evento. “Sí. Es verdad”, añadió Obama en uno de los intercambios más duros del debate.
“Lamento los aspectos negativos de esta campaña. Algunos de ellos han sido inaceptables”, señaló el senador republicano por Arizona, que también exigió a Obama disculpas por declaraciones de algunos demócratas.
El debate tuvo un protagonista inesperado, Joe Wurzelbacher, o Joe el fontanero.
Este votante, al que conoció Obama en Ohio, se convirtió en el ejemplo usado por ambos candidatos, una y otra vez a lo largo de todo el debate, para explicar su programa de recuperación económica y de recorte de impuestos.
El demócrata quiere favorecer a la clase media en detrimento de las pequeñas empresas, a lo que el republicano se opone.
“No voy a permitir una subida de impuestos a las pequeñas empresas”, dijo McCain, quien destacó que son los pequeños negocios los que crean riqueza y empleo en el país, y a los que hay que favorecer.
“Joe—le dijo al fontanero—, cuando sea Presidente yo haré que puedas comprar esa empresa que quieres, mantendré tus impuestos bajos y tus empleados podrán tener un buen seguro médico”, prometió, mirando a la cámara.
El candidato demócrata, por su parte, insistió en que sus planes son los de recortar los impuestos a la clase media aunque ello deje fuera a los negocios.
“A nadie le gustan los impuestos —dijo Obama—, pero tenemos que pagar las inversiones básicas”, a lo que McCain le contestó que “si a nadie le gustan los impuestos, no se los subamos a nadie, ¿vale?”.
En general, en un debate en el que la economía mandó, ambos candidatos se esforzaron en mostrar una imagen “presidenciable” e incluso tuvieron buenas palabras para el compañero de fórmula del rival. Sarah Palin, la candidata a la vicepresidencia republicana, es, según Obama, una política capaz.
Obama, que partía con ventaja en las encuestas, buscaba mantener la imagen de líder imperturbable y sólido que había proyectado en otros debates, mientras que McCain, que necesitaba dar un vuelco a los sondeos, respondió con un mayor dinamismo del mostrado en otros debates.
El debate repasó también otros asuntos: la cobertura sanitaria, la energía, la educación y el libre comercio, entre otros.
En un momento dado, McCain acusó a su rival de no favorecer el libre comercio, al oponerse, como el resto de los legisladores demócratas, a la firma del tratado pendiente con Colombia, situación, dijo, que no entiende por no conocer ni siquiera América Latina.
Obama replicó que se opone debido a la falta de protección a los trabajadores y a los defensores de los derechos humanos, y recordó que sí ha votado a favor del TLC con Perú.
“Necesitamos un presidente que entienda el libre comercio, pero también que se pronuncie ante lo que es injusto”, aseguró.
Según las encuestas y los comentaristas, el aspirante demócrata a la Casa Blanca, Barack Obama, ganó el tercer y último debate con su rival republicano John McCain, que coinciden en que este fue el mejor intercambio entre los dos presidenciables.
Similares resultados muestra otro sondeo de la cadena de televisión CBS, en el que un 53 por ciento de los votantes dijeron que Obama había superado a McCain en el debate Sin embargo, todo se decidirá el próximo cuatro de noviembre, el día de la elección
Con información de Carmen Álvarez



